Sobrevivir sin calidad

Por  11:28 h.

KANOUTÉ, Luis Fabiano, Negredo, Oliveira, Beñat. Nombres que aparecieron sombreados en los últimos derbis porque sus goles fueron decisivos para la suerte del marcador. El Sevilla-Betis, Betis-Sevilla, que desde siempre ha dado su sitio a los secundarios, porque reciben una vigilancia menor, porque al fin y al cabo en un partido de fútbol el protagonismo muchas veces es contingente, en sus últimas ediciones sólo reserva la nota más alta a quienes ostentan galones.

Y esto no conduce sino a la teoría de que la calidad, por escasa que sea, se hace más palpable entre la igualdad de perfil bajo. ¿Algún derbi de fútbol de nivel entre los recientes? ¿Alguna vez? Difícil decir que sí y citar alguno concreto.Tanto como defender con éxito el cambio de ciclo. Ocho años y medio después se dirime la liga local con el Betis mejor clasificado que el Sevilla, lo cual habla, y mucho, del crecimiento de los de Mel pero también de esa igualdad por lo bajo propiciada en gran parte por la calidad desaguada en el descenso del potencial sevillista.

Parejos en calidad, o su ausencia, dependientes de sus figuras, más que nunca: sabido es que en un país de faja, táctica y pequeños detalles, los destellos de brillantez son los reyes. En el Betis todos estos factores parecen más cuidados de un tiempo a esta parte: esa necesidad que agudiza el ingenio, aplicadas al club todas las reglas de la humildad, frente a un rival que mantuvo la inercia de los años triunfales apoyado en pesos pesados que fueron perdiendo protagonismo y abandonando la entidad hasta entrar ésta en fase de reinvención, que en ésas anda.

Las tendencias convergen en un punto y quizá sean las del domingo las coordenadas de encuentro en un plano en el que conviene mirarse en el otro: por- que el Betis tiene mucho camino por delante para lograr patentar un sello realmente propio y el Sevilla comprueba que todo lo que en su día faltó en Heliópolis es básico en épocas de pana.

Manuel Borrero

Manuel Borrero