López Catalán y Ángel Haro, en un acto que celebró el Betis
López Catalán y Ángel Haro, en un acto que celebró el Betis

A qué me suena esto

Espero que los actuales dirigentes del Betis, gente joven y capaz, estén a la altura de la ilusión que despertaron en la asamblea
Por  12:01 h.

En las últimas semanas han pasado cosas en el Betis que me suenan a algo pero no caigo a qué. Nada agradable, eso seguro. Dicen los neurólogos que la mente tiene una capacidad extraordinaria para desactivar los malos recuerdos, así que probablemente la fragilidad de mi memoria no obedezca solo a un prematuro desgaste cerebral, que también, sino a este reflejo humano de supervivencia. Pero la prohibición de entrada al campo de un abonado, por ejemplo, me suena a algo. El Benito Villamarín es la casa de todos los béticos, y por muy reprobable que pueda ser la actitud de algunos, sus puertas deben estar siempre abiertas. Si la directiva va a comprobar los antecedentes de los 40.000 aficionados cada domingo, la cosa se va a complicar bastante. A mí esto me recuerda a periodistas vetados, medios de comunicación sin acreditaciones y opositores ridiculizados. Hay que tener cuidado: se empieza cerrando la puerta a un crítico y se termina colocando un busto en el palco.

El cuestionamiento de Maciá también me trae recuerdos difusos. Recuerdos de técnicos reputados que salieron por la puerta de atrás ante el desconcierto de la mayor parte de la afición. Me suena a pretender borrar todo lo referente a la etapa anterior, como si el Betis tuviera que reinventarse cada vez que cambia de presidente. Y me suena a algo este bucle de desconectar al equipo por cuestiones extradeportivas cuando las cosas empiezan a marchar, como si la tranquilidad fuese un fruto prohibido para el beticismo. Futbolistas preocupados porque el proyecto que les habían vendido se viene abajo a las primeras de cambio y sin razón aparente. Todo esto me suena a algo pero no quiero acordarme a qué. Espero que los actuales dirigentes del Betis, gente joven y capaz, estén a la altura de la ilusión que despertaron en la asamblea y no acaben de refrescarme la memoria.

Manuel Contreras

Manuel Contreras