Vargas despeja de manera acrobática en el derbi liguero jugado en Heliópolis (Foto: J. J. Úbeda)
Vargas despeja de manera acrobática en el derbi liguero jugado en Heliópolis (Foto: J. J. Úbeda)

Así se sale a un derbi

Los verdiblancos dieron la cara ante el eterno rival
Por  11:45 h.

La mejor noticia que deparó el derbi fue comprobar que el Betis ya sabe cómo jugarlos. Hacía tiempo que no veía salir a los de Mel a un partido contra el máximo rival con la intensidad y la concentración del pasado sábado. La desconfianza, la falta de fe y el complejo de inferioridad con la que la plantilla afrontaba estas citas cruciales deben quedar definitivamente en el olvido tras esos noventa minutos de casta. Por fin vimos a un Betis aguerrido, intenso, convencido de que la plantilla de Nervión puede tener más millones, pero no más coj…ines. Es la primera piedra para revertir la sensación de impotencia que dejaron los últimos fracasos; al equipo le puede faltar pólvora arriba, extremos para abrir el campo, un medio creativo que dé el ultimo pase… pero nada de eso es tan importante como la fe. Y el Betis el domingo tuvo fe en sí mismo y compromiso con su afición, se vio a jugadores que no daban un balón por perdido y se dejaban la piel en el campo. A diferencia de lo que pasó en otros derbis, esta vez ponerse la camiseta de las trece barras no fue una carga para ellos, sino un honor.

¿Por qué este cambio crucial respecto a aquellos partidos en los que el rival goleaba casi sin querer? Sin duda tiene algo que ver la composición del vestuario, donde ahora existe la referencia de un mito verdiblanco como Joaquín, además de jugadores con oficio como Vargas o Westermann, cuya experiencia es importante en este tipo de partidos. Hay que dar su cuota de responsabilidad a Mel, quien ha trabajado mejor la mentalización, dejando claro antes del encuentro que quien no esté preparado para este tipo de citas no tiene sitio en Primera división. También al personal del club, que contribuyó con ese vídeo emotivo de familiares y novias dando ánimos. E incluso la propia estabilidad de la institución, reforzada tras la junta de las vísperas. Todo ello ha contribuido a una dinámica positiva que debe refrendarse en la nueva cita del día 6. Un partido para el que solo hay que pedir a los Reyes Magos que la pelotita entre, porque el compromiso y el orgullo ya debe estar depositado en el vestuario del Benito Villamarín.

Manuel Contreras

Manuel Contreras