Los jugadores del Español celebran uno de sus goles ante la desolación de Joaquín (EFE).
Los jugadores del Español celebran uno de sus goles ante la desolación de Joaquín (EFE).

Betis: la justa medida

"Los triunfos de Gijón y Vallecas y la renovación de Ceballos habían despertado una euforia irracional"
Por  9:59 h.

El parón de las selecciones y la dolorosa derrota ante Marco Asensio y sus amigos servirá para poner las cosas en su sitio y valorar al Betis en su justa medida. Los triunfos de Gijón y Vallecas y la renovación de Ceballos habían despertado una euforia irracional en las que algunos veían ya a los de Mel peleando por la Champions, y el jarro de agua fría en pleno éxtasis -qué bético es eso de las duchas heladas para disipar sueños de grandeza- ha servido para recordar la realidad: que el Betis por ahora es un equipo apañado y nada más, que su objetivo es una permanencia desahogada y que el proyecto es a varios años vista. Sin pausa pero sin prisas.

La triste derrota del sábado apunta algunas certezas. La primera, que el Betis va a jugar mejor fuera que dentro. Es un equipo diseñado para el contraataque con una fianza que ofrece solvencia cuando las líneas están juntas, pero que plantea dudas cuando tiene muchos metros por cubrir. Comparar a Westerman con Beckembauer, como oímos la semana pasada, es una herejía: el alemán es un central con oficio, que sabe colocarse, pero lentorro de movimientos. Y a Bruno le volvió loco Asensio. La defensa ha mejorado, pero tampoco es la línea Maginot.

Por delante, el equipo sabe salir al contragolpe, pero lo pasa mal cuando el rival le cede la pelota. Se diría que está poco trabajado tácticamente, porque apenas ofrece más repertorio que buscar a Joaquín para que se vaya del marcador y la ponga. Contra el Español no es que salieran mal las jugadas, es que no había jugadas. Si a ello sumamos que el balón parado sigue siendo un tema tabú para Mel, al final al Betis no le queda mas que apelar a la garra y confiar en que el canario trine y la meta dentro. Lo de siempre. Muy poquito para una plantilla que puede jugar mejor de lo que lo hace.

En esta coyuntura, Ceballos, el suplente de oro, está llamado a desempeñar un rol fundamental. El de Utrera tiene ese plus de genialidad capaz de desatascar un partido. Ya cobra para ello, así que hay que empezar a exigírselo. Por lo pronto puede ir tomando nota de su amigo Marco Asensio, quien ganando menos ejerció de líder el sábado y le dio a su equipo los tres puntos. Ceballos tiene que pasar de promesa a realidad en la misma medida que lo ha hecho su nómina. En la justa medida.

Manuel Contreras

Manuel Contreras