Aspecto de la grada de Gol Sur del Benito Villamarín minutos antes del inicio del Betis-Getafe (Foto: Raúl Doblado)
Aspecto de la grada de Gol Sur del Benito Villamarín minutos antes del inicio del Betis-Getafe (Foto: Raúl Doblado)

Betis: saber ganar

Los gritos de "a Segunda" descalifican a quienes los profieren más que mortifican a quienes lo reciben
Por  13:34 h.

Para un club de fútbol no todo debe ser el resultado. Terminar la temporada con una victoria es bueno, y alcanzar el décimo puesto es un logro reseñable que hace callar muchas de las voces críticas que desdeñaban a la plantilla verdiblanca y auguraban un desastre. El Betis acabó la Liga reivindicando el fútbol en el césped… pero mostrando algunas carencias tan graves o más que las deportivas. El partido de ayer mostró a un equipo con garra y coraje, pero también enseñó a toda España una falta de señorío preocupante. No entiendo el afán por humillar al Getafe, con esa grada coreando los goles del Sporting de Gijón y gritando “a Segunda” como si el humilde equipo madrileño fuera un encarnizado enemigo. El Betis bajó en una ocasión en pugna con el Getafe y de manera dolorosa, por un solo gol de diferencia, pero los azulones tienen poca culpa de aquel pleito en el que ni siquiera hubo un enfrentamiento directo de por medio. Es cierto, por otra parte, que el Betis mantiene en los últimos años una relación de singular simpatía con el Sporting, pero de la que se ha beneficiado únicamente el club asturiano, que debe ya a los de Heliópolis un ascenso y una permanencia. Poco rédito ha sacado el Betis de su amistad con los de Gijón: cuando Maciá intentó fichar a su jugador estrella, Jony, el Sporting le remitió a su cláusula de rescisión como a cualquier otro club interesado.

No entiendo, por tanto, el entusiasmo prorrojiblanco y antiazulino que se respiró ayer en el Villamarín, donde incluso se vio a aficionados con la camiseta y bufandas del Sporting. Detesto el escarnio con la que parte de la grada celebró la tragedia del Getafe, un club que había trasladado a Sevilla a casi dos mil aficionados -la quinta parte de sus abonados- que pagaron 130 euros para acompañar a su equipo en una cita difícil. Mala memoria tiene la afición bética si no se reconoce en esas expediciones agónicas; no se entiende el interés en mofarse de ellas. Los gritos de “a Segunda” descalifican a quienes los profieren más que mortifican a quienes lo reciben; el Betis cumplió con su deber de ganar, pero cualquier burla añadida estaba de más. Entre estos desvaríos de nuevo rico destacó la chulería adolescente de Ceballos, vacilando de forma ruin a Cala en pleno drama de su equipo. “A ver si os pudrís en Segunda y desaparecéis”, parece que fue el mensaje de aliento que dirigió Ceballos al exsevillista. Es difícil acabar décimos en la Liga española cuando se tiene poco equipo, pero es mucho más difícil comportarse con caballerosidad cuando no se tiene ninguna educación.

Manuel Contreras

Manuel Contreras