Víctor Sánchez posa con Miguel Torrecilla
Víctor Sánchez posa con Miguel Torrecilla

Carne fresca para la trituradora

Calma, paciencia y unión. Sin estos ingredientes, el fichaje de Víctor está abocado al fracaso
Por  13:46 h.

Esperemos que Víctor Sánchez del Amo dé con la tecla en un club donde es tan difícil que suenen las teclas. Llega un nuevo director de orquesta a un teatro en el que el murmullo permanente de la platea acompaña a los músicos, y en el que medio gallinero está atento a la primera nota fuera de escala para comenzar a pitar. Coge la batuta de una sinfónica en la que se cuestiona todo: si los empresarios son realmente melómanos, si el que selecciona los músicos sabe solfeo, si las partituras son las adecuadas, si los músicos tienen calidad y hasta si debe terminar de construirse el teatro. El nuevo técnico deberá abstraerse de todo este ruido de fondo para que no contamine la sinfonía y maniobrar con inteligencia y habilidad sobre el escenario. Los directores de orquesta marcan el “tempo” con la mano derecha -en la que llevan la batuta- y con la izquierda van ordenando la entrada de cada grupo de instrumentos y solistas; más le vale a Víctor, un entrenador con pocas tablas, que no le falle ni la mano derecha, con la que debe alegrar el juego del Betis, ni la izquierda, con la que debe decidir alineaciones y solventar las tensiones del vestuario.

Los antecedentes no invitan al optimismo. El banquillo del Betis se ha convertido en los últimos años en una trituradora de entrenadores de la que apenas se han salvado la primera temporada en Primera de Mel y acaso la sorda eficiencia de Merino. Dirigir al Betis es una actividad de alto riesgo, y bien estaría que nos serenásemos todos y dejemos trabajar al nuevo técnico. Al igual que los directores de orquesta, Víctor necesita silencio a su alrededor para poder trabajar con calma, porque de lo contrario será imposible que la música llegue a sonar. El Betis necesita un técnico competente, pero sobre todo tres ingredientes básicos: calma, paciencia y unión. Si no hacemos este esfuerzo, no duden que el fichaje de Víctor no será más que echar carne fresca a la trituradora.

Manuel Contreras

Manuel Contreras