Catalán, Castaño y Haro, en la junta del Betis (Foto: Raúl Doblado)
Catalán, Castaño y Haro, en la junta del Betis (Foto: Raúl Doblado)

El derbi del jueves

"Lo del jueves sí que es capital, porque lo que se disputa no son tres puntos, sino el futuro del Betis"
Por  10:20 h.

El verdadero derbi no es el sábado, sino el jueves. Es la cita en la que el Betis se la juega. El partido con el otro equipo de la ciudad es apasionante, emotivo e intenso, pero no es decisivo. Lo del jueves sí que es capital, porque lo que se disputa no son tres puntos, sino el futuro del Betis. En cierta forma es un derbi íntimo entre dos identidades del propio club: la rancidez o la modernidad, el caudillaje o la autogestión, el servilismo o el orgullo. El Betis entendido como un cortijo donde manda el señorito o como una estructura profesionalizada donde las decisiones se toman en equipo. Lo que los béticos vuelven a elegir el jueves es, en definitiva, si volver al pasado o mirar hacia el futuro.

Esta es una extraña temporada en la que el Betis está jugando dos competiciones paralelas, en los campos de fútbol y en los despachos. No es normal que en menos de un trimestre el club pase por dos asambleas trascendentales en la que se juega todo a una carta. Es muy difícil trabajar con una espada de Damocles permanentemente suspendida sobre la gestión. Cuando allá por mayo la Liga eche el telón, el Betis debe haber logrado dos objetivos: el primero, mantenerse en Primera; el segundo, desbloquear su situación accionarial. La firma del acuerdo con Lopera es tan importante como esos 42 puntos que garantizan un año más en la élite del fútbol. Esta semana hay dos citas importantes para lograr ambos retos, dos derbis que marcarán el devenir deportivo e institucional de los próximos meses. Ganar el sábado al eterno rival es muy importante, pero ganar el jueves a los fantasmas del pasado es decisivo. Ojalá la entidad salga victoriosa de ambos lances y el próximo año solo haya que preocuparse por los derbis que se dirimen sobre el césped.

Manuel Contreras

Manuel Contreras