Molinero, en el Betis-Eibar
Molinero, en el Betis-Eibar

¿El Eibar tiene mejor plantilla?

La pregunta es si Mel tiene capacidad para levantar a esta plantilla moralmente tocada y que rinde por debajo de sus posibilidades
Por  11:31 h.

Riesgo, Capa, Pantic, Ramis, Luna; Escalante, Dani García, Keko Gontan, Adrián, Inui y Sergi Enrich. Estos once jugadores tardaron 16 minutos en solventar el enfrentamiento de ayer frente al Betis. Con la gorra. ¿Son manifiestamente mejores que los jugadores que dispuso Pepe Mel ayer en el Villamarín? Evidentemente no, aunque en fútbol no siempre ganan los mejores. Pero no se trata de que el Betis tuviera un mal día o los vascos jugasen el partido de su vida; bastan comparar las trayectorias de ambos equipos en la presente temporada para constatar que están en dinámicas muy diferentes: el Eibar es consciente de sus virtudes y sus limitaciones, y juega en consecuencia. Al Betis le pesan más sus limitaciones que sus virtudes, y carece de patrón de juego. No es opinión, es un hecho, como corroboran los siete puntos que separan a ambos equipos.

¿Por qué el Eibar está jugando mucho mejor que el Betis? Es probable que la plantilla verdiblanca esté sobrevalorada, pero hombre por hombre no es para estar siete puntos por debajo del Eibar. Del Eibar, que en verano estaba en Segunda. ¿Qué falla, pues? En primer lugar, el entrenador, porque es indudable que el Betis no ha jugado a nada en esta temporada. Sin modelo de juego, sin automatismos, sin estrategias a balón parado, sin referencias en el campo. Mel no ha logrado hacer un bloque. Cuando un equipo tiene las cosas claras y sabe a lo que juega, los jugadores lucen por encima de su  nivel. Ocurre en el Eibar y ocurría en el Betis de Josete o Julio Soler, por ejemplo. Cuando un equipo no tiene patrón de juego y el entrenador parece obligado a reinventarlo en cada partido, los jugadores rinden por debajo de su capacidad. Es lo que está pasando en el Betis. Pero no se trata de culpar solo a Mel; Maciá debe asumir su parte de responsabilidad, no tanto por el nivel decepcionante de algunos fichajes como por la descompensación en algunos puestos de la plantilla y las dificultades para desprenderse de aquellos futbolistas que no contaban para el entrenador. Pero no es hora de dirimir culpas, sino de buscar soluciones.

El Betis estaba en el borde del precipicio y el domingo sintió como el suelo cedía bajo sus pies. La pregunta es si Mel tiene capacidad para levantar a esta plantilla moralmente tocada y que rinde por debajo de sus posibilidades. Una cosa está clara: mientras sea entrenador de Betis debe intentarlo. Y el capricho del sorteo de la Copa del Rey le ha puesto una oportunidad de oro en el camino. Probablemente su última oportunidad.

Manuel Contreras

Manuel Contreras