Van der Vaart se retira lesionado en el partido ante el Deportivo (Foto: J. J. Úbeda)
Van der Vaart se retira lesionado en el partido ante el Deportivo (Foto: J. J. Úbeda)

El sprint de Van der Vaart

El hombre tiró para la portería y le adelantó hasta el operario que empuja el carrito con el que va pintando las rayas del campo.
Por  10:37 h.

Van der Vaart se pegó el otro día un sprint que no se veía en el Real Betis desde los tiempos de Ralph Meade, aquel delantero gordinflón que Martínez Retamero se trajo del Sporting de Lisboa pero que parecía provenir más bien de la barra de Trifón. Van der Vaart se encontró con la pelota, montó el contraataque y todos los béticos, de cualquier condición física, pensamos lo mismo: “Ese tío no corre más que yo”. El hombre tiró para la portería y le adelantó hasta el operario que empuja el carrito con el que va pintando las rayas del campo. La jugada es anecdótica y quedó diluida por el triunfo del Betis, pero merece una pequeña reflexión sobre el fichaje más mediático de la temporada.

Lo cierto es que Van der Vaart no ha venido al Betis como sprinter. Para desbordar tenemos a Joaquín, que por cierto tiene dos años más que el tulipán holandés. Van der Vaart fue un fichaje oportuno, porque levantó la moral a la afición en el retorno a la élite y puso de nuevo al Betis en el mapa del fútbol europeo. Tiene esa elegancia particular de los futbolistas criados en la cantera del Ajax, y su experiencia es sin duda un valor añadido en un vestuario con muchos jóvenes prometedores.

A Van der Vaart no se le fichó para correr, pero hay un sprint que le debe a la afición del Betis: el de demostrar que vino para jugar al fútbol y no a prejubilarse. La cosa corre prisa, porque son ya muchas semanas de competición y no se le ha visto aún las ganas que se le presuponen por su profesionalidad. Se le puede perdonar que quede retratado en un contraataque, pero no que holgazanee en los entrenamientos ni que se esconda en el campo. A Van der Vaart le urge demostrar su respeto al escudo y su afición. Y en eso sí que hay que exigirle la rapidez que no demuestra en el campo.

Manuel Contreras

Manuel Contreras