Ceballos, en un entrenamiento (foto: J. M. Serrano)
Ceballos, en un entrenamiento (foto: J. M. Serrano)

El “jet-lag” de Ceballos

El canterano se quedó fuera de la lista para el partido de Valencia
Por  9:51 h.

En las fotos de las celebraciones béticas en el meritorio triunfo de Valencia echo en falta a Dani Ceballos. El canterano está en un año clave que debe definir su carrera, pero parece haber llegado a esta encrucijada vital con un despiste considerable, como el “jet-lag” de un viaje transoceánico. En cierta forma, el utrerano acaba de hacer un trayecto entre dos continentes: viaja de la tierra de la promesa al mundo de la realidad. Del fútbol entre colegas a la exigencia profesional. Del país de la lisonja al territorio hostil de la crítica feroz. En definitiva, Ceballos está cruzando la frontera incierta y difusa que delimita dónde acaba el niño y dónde empieza el hombre.

El chico está despistado, según parece. Normal. Nos ocurrió a todos en nuestro entorno doméstico; imagino que con el escrutinio de todo un club y una afición el tránsito debe ser mucho más difícil. La cuestión es que Ceballos tiene que dejar de ser un proyecto de jugador para convertirse en una realidad, y eso implica una serie de cosas que debe asumir: humildad, sacrificio, constancia. Apostar por el esfuerzo y renunciar a ciertas licencias propias de la juventud. Ha firmado un buen contrato y la cuestión económica ya no es una prioridad para él, pero la certidumbre de tener el futuro resuelto no debe convertirse en un elemento desmotivador. Ceballos, que no ha hecho todavía nada más allá que apuntar buenas maneras, tiene casi todo el camino por delante y ejemplos a seguir. Tiene el ejemplo de su amigo Marco Asensio, quien hace un año estaba por detrás del futbolista bético en las apuestas pero que parece haber gestionado mejor este tránsito de la promesa a la realidad. Y también tiene el ejemplo de Vadillo o Ezequiel, jugadores talentosos que despertaron una expectación que no pudieron satisfacer. Ceballos debe superar su “jet-lag” y poner el reloj en hora antes de que sea demasiado tarde. Porque el fútbol es una trituradora de ilusiones en la que no se espera a nadie.

Manuel Contreras

Manuel Contreras