Pepe Mel y Roberto Ríos, en el banquillo (Foto: J. M. Serrano).
Pepe Mel y Roberto Ríos, en el banquillo (Foto: J. M. Serrano).

La hora de la verdad

No hay más balas en la recámara, o se acierta o el resto de la temporada será un revival de la de hace dos años
Por  10:07 h.

El Betis vive días cruciales que definirán su futuro deportivo e institucional. Una vez cesado Mel, un entrenador incapaz de revertir la peligrosa dinámica en la que ha entrado el equipo, es imprescindible acertar con su sustituto. No hay más balas en la recámara, o se acierta o el resto de la temporada será un revival de la de hace dos años. Antes que la cuestión económica, para elegir al nuevo técnico hay que definir el perfil, y hay dos opciones: un entrenador joven, con hambre, que pase a liderar un proyecto de futuro o uno consagrado con experiencia suficiente para levantar la moral del vestuario. Entusiasmo novel o sabiduría veterana. Ofú.

En el primer perfil es fácil reconocer a varios hombres de la casa, antiguos jugadores que se sentaron en el banquillo apenas colgar las botas. Merino, desde luego, a quien hay que valorar no sólo su aportación decisiva de la pasada temporada, sino también el trabajo, inasequible al desaliento, en el Betis B, que comienza a dar sus frutos. También Juanito, quien ya en pretemporada le pegó un baño táctico a Mel en el amistoso contra el San Roque. La apuesta por uno u otro sería muy arriesgada, pero si sale bien garantizaría un técnico para muchos años.

La otra opción es más onerosa y en teoría menos arriesgada. Un entrenador con tablas: Juande, si la economía lo permite, o quizás un perfil tipo Fernando Vázquez, otro técnico con pasado verdiblanco y de acreditada valía. Las urgencias del Betis apuntan a esta solución, pero el fracaso de Garrido también provoca recelos sobre estos entrenadores nómadas que llegan a mitad de temporada a un proyecto que no es suyo y del que se desentienden cuando las cosas no prosperan.

¿Cuál es la mejor solución? Ojalá lo supiera yo. Pero no hay otra alternativa que acertar. Y el primer paso es cerrar filas con la directiva y el técnico que se elija, porque el Betis vive horas decisivas que requieren manos para empujar y no para meter palos en las ruedas.

Manuel Contreras

Manuel Contreras