Manuel Castaño, el día de la presentación de su candidatura (foto: J. M. Serrano)
Manuel Castaño, el día de la presentación de su candidatura (foto: J. M. Serrano)

La noche de los muertos vivientes

"En el nuevo Betis los que de verdad están muertos no son los accionistas señalados como difuntos, sino los propios denunciantes, que permanecen atrapados como fantasmas en las brumas del pasado"
Por  10:58 h.

Corría el año 2001 cuando los jugadores de aquel Betis recién ascendido de Juande Ramos fueron sorprendidos por Lopera en una fiesta de Halloween que pasó a los anales de la liga. Era primero de noviembre y el entonces presidente, Juande, Luis del Sol y el gerente, Antonio González Flores, acudieron al chalet de Benjamín para pillar a la plantilla in fraganti en plena noche de los muertos vivientes, aquella velada en la que el fichaje de los 30 millones de euros intentó huir por la ventana de un aseo y Lopera le espetó: “¡Denilson, hombre, que le he visto!” Catorce años más tarde, los herederos del loperismo han organizado, con dos semanas de retraso, otra noche de Halloween en la que han intentado sorprender a los actuales dirigentes del club en una juerga tramposa de fallecidos votando en la Junta del “castañazo”. Pero, como suele ocurrir en Halloween, los muertos gozan de buena salud, según ha demostrado el compañero Mateo González, ya que varios de los presuntos cadáveres han aparecido vivitos y coleando para certificar la legalidad de su voto.

La surrealista denuncia no es mas que un ardid para forzar una foto de la Guardia Civil entrando en las oficinas del Benito Villamarín o de Haro, Catalán u Ollero acudiendo a los juzgados. Una estratagema burda y sin recorrido, pero que permita a los Bitton, Farusas y demás imputados en causas judiciales decir “¿Veis? Éstos son iguales que nosotros”. A ser posible antes del 17 de diciembre, claro. Una artimaña rastrera para la que no les importa utilizar grotescamente el nombre de fallecidos y hasta de vivos a los que toman por difuntos. El ridículo les importa poco; en cuestiones de reputación siempre llevan ventaja los que ya han perdido la vergüenza. Pero lo paradójico de este Halloween a la desesperada es que las cosas no son como parecen: en el nuevo Betis los que de verdad están muertos no son los accionistas señalados como difuntos, sino los propios denunciantes, que permanecen atrapados como fantasmas en las brumas del pasado.

Manuel Contreras

Manuel Contreras