Juan Merino, durante el Betis-Granada
Juan Merino, durante el Betis-Granada

Merino rompe el guión

Al igual que crece el equipo, Merino está creciendo como entrenador. Y ganándose a pulso sus opciones de hacer la pretemporada
Por  9:11 h.

En el partido de ayer puede ser recordado por tres aspectos absolutamente inusuales: el primero, las camisetas rosiverdes, un oportuno homenaje a la mujer bética mal resuelto estéticamente; el segundo, el gol de Rubén Castro al pobre Biraghi, que se comió el marrón de suplir al portero y se enteró de lo grande que es una portería cuando te tiran una falta; y el tercero el cambio de Cejudo por Jorge Molina a la media hora de juego. No es normal que un entrenador desbarate el planteamiento cuando apenas han roto a sudar los jugadores, y cuando menos denota que en el banquillo se sienta alguien con carácter. Rectificar una alineación es admitir un error, pero también demostrar que se tiene confianza para cambiar sobre la marcha el guión de una historia cuyo desarrollo no es el previsto. Que el cambio fuese acertado o no -sin ser fundamental, lo cierto es que el equipo mejoró con el nuevo planteamiento- es en este caso lo de menos, lo importante es que demuestra que el Betis tiene un entrenador con nervio, que maneja alternativas y que no tiene reparos en retratarse con una decisión comprometedora.

 

El detalle también demuestra que Merino está creciendo como entrenador. Cada jornada se le ve más suelto, asumiendo más riesgos, demostrando que sabe leer los partidos. Recibió un equipo roto y ha ahormado un grupo comprometido. El Betis ha mejorado físicamente y sobre todo tácticamente, como demuestran esos goles a balón parado que antes eran inexistentes y que tantos puntos han dado en las últimas jornadas. Un progreso cuya única clave es el trabajo.

 

Y es que Juan Merino no sólo rompió a las primeras de cambio el guión que él mismo había previsto para el partido con el Granada, sino que también está rompiendo el que el club había diseñado para su propio futuro. La hoja de ruta con Merino llegaba hasta el final de la temporada, y pocos lo veían un año más incluso aunque lograse la permanencia. Pero el técnico se está ganando a pulso sus opciones para hacer la pretemporada. Con la permanencia prácticamente en el bolsillo -dos victorias más bastarían-, el club debe empezar a reescribir el guión y valorar si es necesario buscar técnico para el próximo año. Como tantas veces ocurre en el mundo del fútbol, a lo mejor no es fácil encontrar fuera algo que mejore lo que hay en casa.

Manuel Contreras

Manuel Contreras