Ángel Haro, junto a López Catalán ( Foto: Juan Jose Ubeda).
Ángel Haro, junto a López Catalán ( Foto: Juan Jose Ubeda).

No justo, pero sí necesario

Si no hay flecos sueltos y el acuerdo con Bitton trae la estabilidad institucional al Betis, el gasto habrá merecido la pena
Por  13:36 h.

Los fondos reservados son una partida que se contempla en los Presupuestos Generales del Estado para gastos en materia de Seguridad que escapan al escrutinio fiscalizador de la Inspección pública. Hablando en plata, es el dinero del que dispone el Gobierno para gastar en las cloacas. Un dinero que nos trasciende y sobre el que no tiene que dar explicaciones, mayormente por que su uso difícilmente soportaría un juicio ético. Con ese dinero se pagan soplones, rescates, chantajes y sabe Dios qué otras bahorrinas. Todos los gobiernos tienen disponibilidad económica para estos asuntos de alcantarilla, porque todo gobernante tiene que meterse alguna vez hasta las rodillas de mierda, tragase un sapo y pagar para solventar un desaguisado. Son situaciones en las que el fin justifica los medios.

Entiendo el acuerdo con Bitton desde esta filosofía pragmática que avala gastos antipáticos o directamente reprochables. Oliver merodea los clubes de fútbol como un ave de rapiña a su presa, y el hecho de que pueda sacar más tajada aún de su aventura en Heliópolis resulta decepcionante, por no decir repugnante. Pero el Betis necesita paz, y la paz hay que pagarla. La operación es de alto riesgo, como comentan muchos observadores cualificados, pero el riesgo de esperar un fallo en los tribunales es incluso doble: por la dilatación del proceso y por la posibilidad de un fallo adverso que reconozca los derechos  que reclama Luis Oliver. Hay que considerar, por otra parte, que aunque solo cobra Bitton, con este acuerdo el actual consejo del Betis no se quita a un enemigo, sino a dos, porque Lopera pierde sobre el papel toda opción de retomar el control del club que presuntamente expolió.

El acuerdo probablemente no es justo, pero sí necesario. Si no hay flecos sueltos y esta vía trae la estabilidad institucional al Betis, el gasto habrá merecido la pena. La duda se cierne más bien sobre qué ocurrirá con esas acciones: dice el consejo que se pondrán a disposición de los béticos “en un proceso transparente y abierto”. Habrá que comprobar si el paquete accionarial se atomiza o si se convierte en una nueva herramienta de poder para alguno de los actuales accionistas… o algún inversor externo. Hay que estar vigilante para que -no lo descarten, tratándose del Betis- esta salida del buque verdiblanco de Guatemala acabe en un atraque en Guatepeor.

Manuel Contreras

Manuel Contreras