Vargas se lamenta en el Betis-Málaga
Vargas se lamenta en el Betis-Málaga

Penitencia eterna

En el registro emocional del beticismo, como en el cofrade, hay Pasión y Esperanzas
Por  12:36 h.

Para los béticos la Semana Santa dura todo el año, porque el beticismo es una estación de penitencia permanente. La afición soporta sobre sus hombros un hatajo de cruces que traslada resignadamente en su caminar por esa Vía Dolorosa en verde y blanco que es la Palmera. La cruz del conflicto permanente, la cruz de la derrota inoportuna, la cruz del fichaje decepcionante, la cruz de la crítica interesada, la cruz de la alegría efímera, la cruz del pesimismo irredento, la cruz del mal fario…

Este Betis es El Calvario, Las Penas, la Quinta Angustia y El Beso de Judas, todo junto. Pero, como la Semana Santa, en su penitencia no está solo, porque en su peregrinar cuenta con la compañía irrenunciable de miles de fieles que hacen de este sufrido peregrinar una seña de identidad. Nuestra agonía es nuestra fortaleza. Quizás porque en el registro emocional del beticismo, como en el cofrade, también hay Pasión, Gran Poder y, sobre todo, Esperanzas.

Manuel Contreras

Manuel Contreras