Rubén castro celebra con sus compañeros el gol del triunfo del Betis en Mestalla
Rubén castro celebra con sus compañeros el gol del triunfo del Betis en Mestalla

Sí se puede

El derbi del martes es a priori el más equilibrado de las últimas temporadas
Por  11:26 h.

El primer paso para ganar el martes es ser conscientes de que se puede ganar el martes. Esta vez no es una arenga pasional, sino un juicio objetivo. A diferencia de los últimos años, en las vísperas del derbi no hay que apelar a la fe ni a la épica, sino simplemente a la necesidad de asumir que el triunfo es un objetivo asequible. Aunque el presupuesto de la plantilla sevillista duplica ampliamente al del Betis, a día de hoy el equipo de Sampaoli no ha demostrado en el campo la superioridad que sin duda maneja en el mercado de fichajes. El partido del martes es a priori el más equilibrado de las últimas temporadas, ya que ambos equipos siguen sin encontrar un patrón de juego definido y generan todavía incertidumbre sobre cuál será su nivel real en esta temporada.

En esta tesitura, la batalla psicológica será fundamental en dos banquillos que no la tienen todas consigo. El Betis en esta ocasión no necesita el típico discurso emocional para motivar a jugadores a los que se les requiere una heroicidad, sino todo lo contrario. El reto es jugar con la mente fría y las ideas claras. Alta concentración y cometidos muy definidos. El reto primero es evitar las lagunas mentales y el desorden fatal que se pudo ver durante treinta minutos en los dos últimos partidos; si Poyet logra que sus jugadores mantengan la coherencia todo el encuentro, el Betis va a tener sus opciones de llevarse el partido.

Veamos la botella medio llena: el Betis tiene pegada a domicilio, ha marcado cinco goles en dos campos tan difíciles como el Camp Nou y Mestalla. En Barcelona salió amilanado, pero en Valencia demostró carácter durante gran parte del partido, al igual que ante el Granada tras la primera media hora nefasta. Si el martes tiene concentración y carácter, el triunfo no será una quimera. Sí se puede. Y este año lo dice la razón, no el corazón.

Manuel Contreras

Manuel Contreras