Merino y Zidane, en la banda
Merino y Zidane, en la banda

Te la debíamos, Zidane

La vida siempre da una oportunidad a los valientes que acostumbran a pelear sin más armas que la honradez
Por  9:45 h.

Lo siento Zidane pero te la debíamos. Desde hace veinte años, nada menos. Sí hombre, desde aquella noche lluviosa y lejana de diciembre, cuando tú tenías pelo y el Betis se paseaba por Europa. Lo de tu pelo ya no tiene solución, se perdió como yo perdí a mi abuelo, y lo de Betis europeo… vete tú a saber. Pero aquella noche el Villamarín olía a remontada después del 2-0 en Burdeos. El Betis de Serra Ferrer salió acogotando al Girondins, hasta que tu pillaste un balón a cincuenta metros de la portería y soltaste un zambombazo espectacular. Desde que la pelota se elevó todos vimos que iba para adentro, imagino que el primero Pedro Jaro. Y se coló. Luego marcamos los dos goles que teníamos que marcar, pero tú ya nos habías arruinado el sueño. Después de aquella noche de 1995 pasaron muchas cosas: llegaste a la final de la UEFA, que perdiste ante el Bayern de Múnich; te ficho la Juve y allí te hiciste un figura. Luego el Madrid, otro zurriagazo marca de la casa para ganar la copa de Europa, el Mundial, el cabezazo a Materazzi… y mientras pasaba todo eso aquí te la debíamos.

No sé si te acuerdas de Juan Merino. Estaba a tu lado cuando le pegaste a la pelota aquella noche lluviosa de diciembre en el Villamarín. Merino no triunfó tanto como tú en el fútbol, aunque tuvo una carrera abnegada y ejemplar. Después de aquella noche no fue ni a la Juventus ni al Real Madrid, se quedó en el Betis y cuando años después le dijeron que se buscará equipo se fue al Recre sin decir ni media palabra. Y cuando colgó las botas hizo como tú: se puso a entrenar. Ahora el destino os ha vuelto a juntar veinte años después sobre el césped del Villamarín, y lo siento Zidane, pero te la debíamos. Venías de goleada tras goleada con ese equipazo que tienes y en las casas de apuestas nadie dudaba del triunfo del Madrid ante un rival en crisis deportiva e institucional. Pero quillo, al Betis lo entrena ahora Merino, así que vuelve a ser el Betis. Porque Merino es puro ADN bético, tuétano de las trece barras, y ese Betis genuino es capaz de lograr lo imposible y perder lo impensable. Y ahí lo tienes, 1-1 y gracias, porque el gol Benzema fue en fuera de juego. Perdón por quitarte la Liga, monstruo, pero te la debíamos desde que la enchufaste desde el centro del campo en el 95. Seguro que aquella noche nunca pensaste que el tipo incansable que te perseguía por el césped podría vengar aquella derrota dolorosa, pero el destino le ha dado a Merino la oportunidad de saldar la deuda veinte años después. Sí, a Merino, el trotón, el centrocampista limitado técnicamente. Porque la vida siempre da una oportunidad a los valientes que acostumbran a pelear sin más armas que la honradez.

Manuel Contreras

Manuel Contreras