Los jugadores del Betis celebran el 0-1 de Rubén ante el Eibar (Foto: Efe).
Los jugadores del Betis celebran el 0-1 de Rubén ante el Eibar (Foto: Efe).

Vendo calculadora, casi sin usar

A la hora de analizar la temporada nadie podrá objetar que apenas ha hecho falta tirar de las cuentas y las matemáticas
Por  14:18 h.

El Betis amarró su permanencia en la pachanguita de Eibar y espantó los fatalismos matemáticos que no descartaban una trágica conjugación de resultados. Toca deshacerse de las calculadoras con las que se indagaba en ese 0,01 por ciento que tenía a más de uno sin conciliar tranquilo el sueño, de ahí el anuncio que encabeza este artículo. Pero insisto, la calculadora que vendo está casi sin usar. No es cuestión baladí, a la hora de analizar la temporada nadie podrá objetar que apenas ha hecho falta tirar de las cuentas y las matemáticas. El Betis no ha estado en descenso en todo el año, y ha mantenido siempre un cómodo colchón con el sótano de la clasificación. El objetivo, entonces, se ha cumplido con holgura. Comparado con otros años en los que se gastaron las teclas de las calculadoras, la temporada que acaba el próximo domingo ha sido un bálsamo.

¿Por qué entonces esa sensación mayoritaria entre los béticos de que la temporada ha sido un fracaso? Quizás porque el Betis no acaba de salir de la inestabilidad crónica que le atenaza. El aficionado no ha echado de menos tanto un mejor balance de resultados -la clasifición europea no era el objetivo- como de firmeza institucional. La dinámica cainita en la que está la entidad hizo que el proyecto fracase incluso antes de que se pudiese valorar objetivamente. Y la dinámica no se detiene, la voracidad canibal hace incluso que Torrecilla haya sido puesto en cuestión incluso antes de llegar. Así es muy difícil que ninguna planificación tenga éxito. Dos presidentes, dos entrenadores, dos directores deportivos en una misma temporada: ese ha sido el fracaso del Betis. El Betis hoy es un club peleado consigo mismo, y esta esquizofrenia acaba afectando al plano deportivo. El reto de Torrecilla es complicado, porque con esta dinámica, por muy bueno que sea, será complicado que triunfe. Ojalá acalle las voces críticas a golpe de aciertos, ojalá la estructura institucional se consolide y ojalá yo no tenga que comprarme el próximo año otra calculadora.

Manuel Contreras

Manuel Contreras