Adán despeja el remate de Boateng en el partido jugado ante Las Palmas (Foto: EFE)
Adán despeja el remate de Boateng en el partido jugado ante Las Palmas (Foto: EFE)

Verde hasta la Real de Sociedad

Equipos de fuera que juegan contra los de abajo, hagan el trabajo que no es capaz de hacer el Betis y salven a los de Heliópolis
Por  13:56 h.

Qué triste es cuando ser bético pasa por ser de la Real Sociedad. Y del Barcelona. Y del Valencia. Y hasta del Sevilla. Qué triste cuando la militancia verdiblanca se limita al deseo ferviente no de que ganen los rivales de los equipos condenados a bajar a Segunda. Porque lo de ver ganar a tu equipo empieza a ser una quimera inalcanzable, una alegría sobrevenida con la que no puedes contar. La temporada bética se limita ya a contar y recontar la distancia con la cola y rezar para que los de abajo sigan en el pozo. Un pozo más profundo que nunca, porque seamos realistas: tal y como está el equipo, cualquier otro año el Betis se hubiera ido a Segunda división. Con la permanencia más barata de la historia, el equipo va a terminar la temporada sin poder guardar la calculadora. Un desastre.

Se puede entender que el Betis pierda, pero no que baje los brazos con la desmoralizadora facilidad que lo ha hecho en Granada, en los últimos quince minutos de Barcelona, en la segunda parte de Las Palmas. Un equipo sin carisma, sin orgullo, sin alma. Descreídos y frustrados, sin esperar nada de los suyos, la esperanza del bético solo pasa ya por vestir de verde a media España. Por que otros equipos hagan el trabajo que no es capaz de hacer el Betis y salven a los de Heliópolis. Equipos de fuera que juegan contra los de abajo, enarbolen ustedes la bandera de las trece barras que los nuestros no son capaces de honrar. Verde quiero ver a toda España, como cantaba Silvio. Hoy, especialmente, hasta la Real de Sociedad.

Manuel Contreras

Manuel Contreras