Rubén Castro (Foto: Juan José Úbeda).
Rubén Castro (Foto: Juan José Úbeda).

Betis: …y ahora, a marcar

Las renovaciones de Rubén y Álex Alegría, dos partidos que el Betis ha ganado en los despachos en esta semana sin fútbol en el terreno de juego
Por  10:59 h.

En este tibio arranque de temporada del Real Betis -no es brillante, pero supera ampliamente lo sumado en los partidos con los mismos rivales de la pasada temporada- había dos tensiones enquistadas que, sin ser problemas graves, podían derivar en sendas crisis a mitad de temporada. La primera es la renovación de Rubén Castro, una cuestión que ya estaba siendo utilizada por los críticos de guardia para poner en solfa a la actual directiva. La segunda, la renovación de Alex Alegría, cuya fugaz revalorización hacia revivir los viejos fantasmas de Adrián, Pozuelo o Cañas. Torrecilla, con buen criterio, ha aprovechado el parón liguero para liquidar dos despuntes de la plantilla que amenazaban con provocar un roto en el siempre delicado tejido verdiblanco.

La renovación de Rubén Castro está más que justificada por el pasado -es ya un mito para el club-; el presente -ha demostrado ser el delantero más determinante hasta el momento- e incluso el futuro -su buen estado físico garantiza al menos dos temporadas más a un nivel competitivo-. Una vez solventadas las diferencias económicas, la única sombra que podía enturbiar la renovación era la evolución del asunto judicial en el que está inmerso el jugador canario, cuestión que a buen seguro se ha valorado en La Palmera. El previsible juicio, en cualquier caso, no debía bloquear una renovación que Castro se ha ganado más que sobradamente en el terreno de juego. En el caso de Alegría, el miedo era que el prometedor delantero apalabrase un acuerdo con algún club de postín y el Betis se viera de nuevo en el bucle de una renovación atascada; el de Plasencia ha demostrado sensatez y fidelidad al club que le ha dado la oportunidad de llegar a ser alguien en el fútbol español.

En una semana sin fútbol en los terrenos de juegos, el Betis ha ganado dos partidos importantes en los despachos. Ahora, libres de tensiones extradeportivas, los delanteros ya pueden dedicarse a lo realmente difícil: marcar goles. Con la confianza del club y la confianza unánime de la afición, ahora les toca a ellos.

Manuel Contreras

Manuel Contreras