9.000 razones

Por  12:32 h.

Los rescoldos de la pira en la que el Betis utilizó al Real Madrid como sacrificio ante los dioses de la Liga durarán casi toda la semana. Serán, y son, días de felicidad, orgullo interior, sonrisa inconsciente, elogios múltiples y desprecio por la mundana realidad. Puede ser un poco simple, pero cenarse al Madrid es plato sólo de gastrónomos elegidos. El Betis de Chaparro, cuando éste sabe con qué sazonar su plato, lo es, aunque tampoco vamos a pensar que a partir de ahora exija tres tenedores allá donde vaya. Ésa no es su liga.

El caso es que en el vestuario heliopolitano tenían tantas razones para querer ganar al Madrid que debe ser hasta secundaria la aportación vía cheque, pagaré o fajo con gomilla de aquel que quiere ser la novia en la boda y el muerto en el entierro. En las victorias, el protagonismo está en el césped, porque sólo allí se vivió la reacción, el orgullo, el saber hacer, las ganas de corresponder al apoyo de no 9.000, sino casi 50.000 gargantas que al unísono impulsaron a Edu y Mark González para que sus cabezas acercaran la salvación, porque el objetivo es sólo ése, no ganar a rivales de entidad para esconder defectos propios.

Quizás esa pueda ser la peor de las vías que tome un grupo humano capaz de lo mejor y habituado a lo regular. Dice Chaparro que si mantiene esta línea de juego, no habrá que encomendarse a los santos de turno allá por mediados de mayo, pero el problema está en el condicional, como siempre. El ‘Currobetis’ contra las estadísticas. Vaya combate. Y, entre ellos, no miles, sino millones de razones para hacer de los rivales futuros un Real Madrid derrotado y hacerle un hueco a la tranquilidad en las gradas de Heliópolis, que ya va siendo hora.

Redacción

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