Ajustando cuentas

Por  2:02 h.

Llegó. Ya está aquí. Tantos años amagando el drama, tanto tiempo preparándose para lo peor que cuando aparece no hay manera de asimilarlo. El Betis se ha convertido durante demasiadas temporadas en un concurso en el que los índices señalaban el culpable. No soy yo, es él. Y él acusaba a aquel. Y así. No hay ningún culpable porque en realidad todos lo son. El caso es que el que lo sufre todo, el Betis, está en Segunda. La estructura piramidal del Betis indica que el principal acusado del desastre debe ser Lopera. Él lo decide todo. Si paseaba la Copa en 2005 como si hubiera marcado el tanto de Dani ahora no debe sorprenderle el análisis que lo sitúa en la pira expiatoria. Urge un cambio de modelo. Sí puso al entrenador que quería todo el mundo, sí fichó bien, pero el club invita al desasosiego, a la relajación, al desorden y eso está en su debe. Tantos fichajes que han perdido valor, tanto fomento de la desunión, tantos vericuetos jurídicos, tanto personalismo y falta de autocrítica. No ha conseguido el récord de tiempo seguido en Primera, sino que ha devuelto la mayor distancia con el eterno rival: uno en la Liga de Campeones y otro en Segunda.

Los jugadores tienen su punto y aparte. Plantilla sobrevalorada, bien y puntualmente pagada, conformista y acomodada. Sólo reaccionó a impulsos y sacrificó a entrenadores y entrenadores hasta consumar el desastre. En su desidia está parte del mal. La renovación será obligada pero está por ver el precio. El adiós de Juanito y Edu no puede ser más triste e indigno. Los técnicos también tienen su culpa. En mayor medida Chaparro, a quien tampoco habría que echar de menos ahora. ¿La víctima? El Betis.

Redacción

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