El grupo bético celebra el gol de Van Wolfswinkel
El grupo bético celebra el gol de Van Wolfswinkel

Aprobado

El Betis logró la salvación con cierta tranquilidad pero la temporada ha sido excesivamente caótica
Por  11:00 h.

Están los lectores, como usted, de alfinaldelapalmera.com votando en una encuesta acerca de la valoración de la presente temporada. Se proponen algunas notas, desde el suspenso a la matrícula de honor. Humildemente, me entrometo en la libre elección de los béticos que quieren pulsar el botón en cada visita y manifiesto que mi consideración hacia la campaña verdiblanca se queda en un aprobado. Ni más ni menos. Hay muchos motivos y espero condensarlos en este artículo.

Resulta obvio que el Betis, un recién ascendido, ha mantenido la categoría. Lo ha hecho lejos de agonías, sospechas, transistores e infartos. Para algunos con holgura puesto que sumó 41 puntos ya tras el partido ante Las Palmas (hace casi un mes) y resulta hoy palpable que con 40 no se descenderá y para otros, quizás más descreídos porque la historia del club obliga a ello, lo logró borrando de la pantalla de la calculadora ese 0,02 por ciento de posibilidades. El caso es que el Betis ha certificado su continuidad en la máxima categoría y ese, sin dudas, era el objetivo propuesto por todos en la entidad.

Las formas es lo que más afea la nota, que podría haber sido mayor si el grupo bético hubiera tenido argumentos (y ganas) para acabar el octavo, un puesto de alta calificación. Y es que la manera de llevar la temporada es la que más ha entristecido a los béticos. Bien es verdad que sólo han vivido una jornada (la segunda, tras la goleada en el Bernabéu) en puestos de descenso, pero la imagen ofrecida por el equipo ha estado lejos no sólo de lo esperado, sino de lo lógico para un club que dice querer tanto a los suyos. Sobre todo en el rodeo propio, puesto que el Villamarín no ha sido un volcán de dichas sino una tortura para quienes con fidelidad casi masoquista aparecían allí cada domingo para ver un sainete con excepciones.

La clave extradeportiva también ha influido, cómo no: dos entrenadores, dos presidentes, dos directores deportivos, dos juntas de accionistas, la salida de un administrador judicial, el lío accionarial, las denuncias, la oposición, las trincheras… Nada ha sido fácil para el Betis esta temporada y seguro que todo ello supone lecciones para los que aún siguen en la planta noble, que muy bien han de asir las bridas de este caballo salvaje convertido en club de fútbol.

Hay jugadores que han subido su valor (Adán, Bruno, Ndiaye, hasta Ceballos) y otros que han sido decepciones manifiestas (Van der Vaart, Digard). El bético se resiste a acostumbrarse a varias goleadas en la temporada (5-0 en el Bernabéu y 5-1 en el Calderón, 4-0 en el Camp Nou, 0-4 ante el Eibar) pero sí disfrutó, algo es algo, del 0-3 en Cornellá o los salvadores triunfos ante Levante o Las Palmas. En la competencia con el eterno rival la espina clavada se ha hundido más, algo que continúa como asignatura pendiente.

Un cóctel de situaciones que dejan al Betis con ese aprobado condicionado a que es un recién ascendido con cargas pendientes pero que debe cumplir con los requisitos de crecimiento a los que le señalan tanto su presupuesto como su categoría, historia y afición. Los béticos no se conformarán con otro suficiente, ahora toca subir nota y esa tarea ya tiene nombres: Haro, Catalán, Torrecilla y Poyet.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
RT @AFDLP: El once del Betis ante el Alavés https://t.co/XhIhb8Mz8m vía @AFDLP - 2 horas ago