El portero del Betis

Por  17:47 h.

En Heliópolis anduvieron buscando el verano pasado un inquilino indiscutible para su portería. Estuvieron a punto de contratar a un exótico brasileño que ha destacado en el Almería y acabaron con un portugués avalado por su trayectoria internacional. Mientras, en la casa esperaba el de siempre después de librarse de la guillotina que sí le llegó a Contreras. Paciente, aguardaba su turno en silencio y comprendiendo que los nombres en el fútbol tienen esa fuerza. Cero minutos, muchos entrenamientos de calidad y un futuro incierto que se ensombreció aún más con una lesión más inoportuna de lo que suelen ser. Un amistoso benéfico iba a servir para que el meta demostrara cuál es su sitio y que le quebró el tobillo para enseñarle lo peor del fútbol.

Entonces, de inmediato, llegó una oferta, ésta sí oportuna, para que ligara su vida aún más al Betis. Sin embargo, hay detalles que tienen mucho truco. Prefirió esperar e imitar el camino de su amigo Varela cumpliendo el sueño de más de un canterano. Aguantó meses trabajando solo contra su tobillo y regresó a la portería el pasado domingo. Fue el mejor de su equipo y paró un penalti. Eso fue suficiente para que el que tuviera dudas se diera cuenta de que sigue siendo el portero del Betis pase lo que pase en este mes. Le están llegando las ofertas que merece pero él quiere esperar a su equipo porque sabe cuál es su sitio. El problema es que no se lo dan, como sí hicieron con Valerio o Gaspercic, suplentes que pasaron con más pena que gloria en años en los que no hubo títulos y sí bastante mediocridad. No quiere el sueldo de Ricardo pero sí su lugar, su número porque del Betis se despide como llegó, con el veintitantos pero consciente de que su sitio es el '1'. Por ahora va camino de decir adiós o hasta luego, porque siempre querrá volver a su casa esté como esté y lo quieran como lo quieran. Buena suerte, Doblas.

Redacción

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