El silencio

Por  22:12 h.

Antes de nada, hay que aclarar que, para nada, nos referimos a la hermandad que reside en San Antonio Abad, que estamos en fechas muy señaladas para estas cosas. Hablamos, mejor, de un hermano del Gran Poder que tira de la cremallera de sus labios en función de lo que le convenga de manera quizás irresponsable y con poca conciencia de lo que supone este mundo del fútbol. Y es que colgarse las medallas de las goleadas del equipo propio y esconderse del desgaste de las derrotas es algo muy viejo, desfasado. La responsabilidad que impone un cargo y la propiedad accionarial de este sentimiento exigen mucho más que miradas al 92, excusas innecesarias o paseos infantiles en bicicleta. En las duras es más difícil estar que en las maduras y son los momentos para dar el paso, los días en los que su tropa le necesita para que aparezca y dé el discurso oficial del club, pero no para esconderse esperando a las maduras y arrogarse triunfos ajenos.

Tan previsible como que lleva varios años haciéndolo, Lopera no puede mantener esta línea guadianesca en función de los resultados. No es perentoria su presencia en los medios (oficiales o amigos, siempre) porque tampoco es responsable de las puntuales derrotas, y menos en una como la del pasado domingo en Santander, pero quizás debe condicionar menos sus intervenciones a los vaivenes deportivos del equipo porque eso sólo conduce a una previsibilidad que hasta daña sus intereses.

El silencio, pues, habla por sí mismo. Es una manera de querer ponerle cara al tropiezo común, de esquivar las preguntas incómodas en los momentos más delicados. No es que el Betis esté ahora peor que la semana pasada, porque la derrota de Santander no indica un paso atrás, como Chaparro le ha hecho ver a sus hombres, simplemente que quizás ese cariño que reclamaba Edu los últimos días para su merecida ampliación de contrato lo debe expresar quien más manda no sólo con pagarés y petisús sabatinos en el hotel de concentración, sino con sus palabras para compartir, como debe ser, las derrotas al igual que festeja los triunfos.

Redacción

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