Rafael Salas, el segundo por la izquierda, durante una ofrenda floral en 2016 (Foto: J. J. Úbeda).
Rafael Salas, el segundo por la izquierda, durante una ofrenda floral en 2016 (Foto: J. J. Úbeda).

Inoportuno

El paso de Rafael Salas, legítimo, no goza del don de la oportunidad ante la situación actual que vive el Betis
Por  9:38 h.

Rafael Salas es un bético honrado que quiere lo mejor para su club. De eso no cabe la menor duda. Su movimiento también es legítimo, puesto que si logra el apoyo del cinco por ciento del accionariado la ley le brinda la posibilidad de solicitar una junta en la que plantear su opción. No dudo de sus buenas intenciones, de sus ganas y de su capacidad pero su movimiento es a todas luces inoportuno. En primer lugar porque ha apoyado la gestión actual en todo momento, tanto en las reuniones de consejo como en las pocas intervenciones públicas que se le han conocido previamente a este anuncio. En una de ellas, por cierto, dijo que Miguel Torrecilla era el mejor director deportivo que podía tener el Betis en estos momentos. Y ahora quiere cambiarlo. En otra, en la junta de diciembre, replicó con contundencia a Castaño y le pidió que “trabajara por el Betis”. Ahora debe aclarar si contará con su apoyo o no. En segundo lugar porque la gestión como primeros protagonistas de Haro y Catalán, mejor o peor, prácticamente acaba de comenzar. Es obvio que el objetivo no ha sido cumplido esta campaña pero entre ese concepto y el desastre media un abismo porque no todo tiene que ser blanco o negro. Eso sí, Salas respeta con sus palabras, hasta ahora, lo que se ha venido haciendo. En tercer lugar la inoportunidad de la pugna por el poder se produce gracias a un marco como el del pacto con Bitton, pensada por quienes la trabajaron y apostaron por ella para permitir estabilidad para desarrollar un proyecto y no para que, en el minuto uno, ya tenga que ponerse todo en cuestión. Y, sobre todo, cuando este pacto es el primer paso y mientras que el acuerdo no sea total con Lopera no hay ningún pastel que repartir, sino mucho que trabajar por el Betis. De tal manera que la mayor parte de los avales de Salas llegarán de parte de aquellos que se han opuesto al pacto, lo que supone una tremenda contradicción. Cuarto porque una junta supone un desgaste y una inversión de tiempo exagerada en un club que necesita más manos que nunca para crecer y crecer y ubicarse de una vez en su sitio. Bien pudiera haberse evitado esto con la propuesta de Salas en diciembre, en la asamblea ordinaria. Y así tendría más tiempo el candidato para preparar su programa y convencer a los béticos. Y, quinto, porque va a suponer una nueva fractura dentro de las múltiples fracturas ya producidas en estos años de guerras intestinas y absurdas trincheras. El Betis necesita unión, beticismo y mucho trabajo para mantenerse firme en una senda de mejoría que es imprescindible. Todo es inoportuno. Otra vez matemáticas, otra vez tensiones, otra vez desgaste, otra vez distracciones. Y así el Betis no crece, sino que malvive en la permanente fractura que tanto daño le ha hecho en tiempos recientes.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
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