Juan Carlos Garrido habla con sus jugadores en el entrenamiento
Juan Carlos Garrido habla con sus jugadores en el entrenamiento

La apuesta por Garrido

El Betis mantiene la confianza en el técnico a pesar de las críticas generales
Por  23:49 h.

El Betis está en ruinas. Apartemos lo institucional, hablemos de lo futbolístico. Ejercicio complicado, sin duda, pues todo tiene sus consecuencias, su reflejo, en el campo. Juan Carlos Garrido heredó un equipo ruinoso (último, con una puntuación bajísima, atorado en una racha terrible y con la confianza totalmente perdida) y hasta ahora poco positivo ha añadido para frenar esta descomposición. Los números, fríos con Mel y gélidos con el valenciano, no invitan a pensar que Garrido es la solución. El cambio era necesario, por supuesto, pero la duda asalta cuando se reflexiona sobre el elegido para llevarlo a cabo. Garrido, si el club realmente lo respalda, ha de tomar decisiones. Su plantilla tiene lagunas que son océanos, jugadores que han perdido el compromiso antes incluso de haber demostrado si valen como futbolistas y cadáveres deportivos. Si es capaz de hacer una raya en el vestuario y quedarse con los que sí valen, hará su primer servicio válido para el club que le paga. Si no es capaz de tener esa valentía, los resultados seguirán hundiéndole. Con Garrido no se ha sido justo porque estaba alanceado antes de llegar: demasiados nostálgicos de la anterior etapa consideraban una infidelidad imperdonable que ocupara ese sillón y su tensa relación con parte de la dirección deportiva tras la salida de Stosic le sumó incomodidades de puertas para dentro. Luego no ha sabido ganarse al entorno. No aprendió de Mel. Con este ambiente es casi imposible rendir, pero las excusas se diluyen. Porque, sobre todo, importan los resultados. El Betis ya no es producto de la mala suerte. Se esperaba una reacción y no llegó. El Betis sí parece más ordenado, hay conceptos tácticos interesantes, el equipo se entrena más tiempo, se fomenta la unión… Pero nada da fruto. Sólo llegan derrotas, decepciones y hartazgo hasta tal punto que daba la sensación de que hiciera lo que hiciera en Bilbao iba a ser mal visto: si se clasificaba, que era un estorbo la Copa; si era eliminado, como así ha sido, que el equipo es un desastre una vez más. Ahora llega el Madrid y no tiene pinta de que vaya a mejorar la cosa, la verdad. A nadie le gusta que cada dos por tres le digan que su hijo feo lo es y en el entorno del Betis pasa demasiado. Exagerado apego al desastre, al caos. No gana el Betis, sino aquellos que esperan en el banquillo con colmillo retorcido su oportunidad. Ya sea los que aspiran al cargo de entrenador, ya sea los que sueñan con gobernar la mano tras golpe judicial. El consejo sigue apostando por Garrido. Se abrazan a alguien que la mayoría ve cadáver. El problema es que pueden acabar igual de lívidos.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
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