Los padres de los fichajes

Por  2:01 h.

Cuentan que cuando Mehmet Aurelio estampó su rúbrica en el contrato que le une al Betis (pataletas del Fenerbahçe aparte), Lopera se acordó de inmediato de Chaparro. “Ya estará contento”, llegó a decir el máximo accionista. La alegría que debía ser compartida era como un alivio para el negociador de El Fontanal. Tuvo que esforzarse más de lo necesario para cumplir el deseo de su técnico y, aunque fuera el primero a cerca de dos meses de estar finalizada la Liga, su impresión inicial fue recordar las exigencias de su entrenador. Este detalle, esta anécdota resume mucho de lo que pasa y pasará en este Betis en los próximos meses, vamos hasta lo que dure Chaparro en el banquillo. El trianero se ha convertido en una especie de Yashin apostado en la puerta de su vestuario y un Laudrup para servir en bandeja los nombres de los elegidos para franquearla. Sólo pasarán los que él quiere. Hasta ahora lo ha conseguido pero el desgaste en esa lucha es enorme, gigantesco. No sólo porque se enfrenta día a día al más poderoso del club y a sus colaboradores, sino porque cae sobre sus hombros toda la responsabilidad del proyecto, por si era poco la que tenía.

Los fichajes siempre tienen muchos padres, sobre todo si salen bien. La firme postura de Chaparro le hace apadrinar a los hombres que lleguen y en ello va todo lo que hagan. Si salen mal, seguro que habrá tortas por hacerse una prueba de paternidad y caerse del cartel de los responsables. Un entrenador nunca quiere que le den todo lo que pide, porque si no está obligado a cumplir los mayores objetivos. El trianero sabe que casi nunca vendrán los primeros en la lista y que tiene que perfeccionar un cursillo rápido de adaptación para los que vendrán en la última semana de agosto. Este Betis es así esté quien esté en el banquillo. Hay cosas que no pueden cambiar y a la pretemporada se le falta el mismo respeto de siempre, como si fuera un Gran Hermano entre los que estuvieron las últimas temporadas para conocer a un puñado de nominados a salir de la casa. Porque aún no han llegado los descartes más importantes y esto será fuente de más roces. Quizás estas diferencias sean normales en otros clubes, pero en Heliópolis la tensión se palpa demasiado. En todo caso, mientras vayan llegando los que pide el técnico y avala la secretaría técnica, qué más da cómo se haga, y por ahora parecen mejores que en otros años. Si la pelotita entra, todo irá bien en este sentido. Otra cosa son las estructuras, pero ese es un cuento muy muy largo.

Redacción

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