Miguel Guillén
Miguel Guillén

Miguel Guillén

Un presidente honesto a quien se valorará con justicia con el paso del tiempo
Por  17:35 h.

El tiempo restaña heridas e incide en la precisión de los enfoques. Se va Miguel Guillén. Quizás en meses o años pueda mirarse atrás con otros ojos y se valore su figura, ya que ha salido obligado por su responsabilidad y por un revuelo social propio de la debacle deportiva de la institución que presidía, el Real Betis. Guillén ha sido un presidente cercano y honesto, que siempre fue consciente de su provisionalidad pero que jamás se vio atorado por ella. Su valentía en aquel diciembre de 2010 no ha de ser esquinada, ni puesta en cuestión. La suya y la de los consejeros que le acompañaron, muchos de ellos aún en la directiva actual. No era fácil aceptar entrar en esa lista, como no lo es seguir en el cargo hoy. Guillén ha decidido apearse no sin antes asumir todas las responsabilidades. Era el último pilar del Betis de este tiempo, que se sustentó en Bosch, Mel, Stosic y Guillén. No queda ya ninguno y el club sigue con esa judicialización que nadie quiere pero que es únicamente responsabilidad de quien está imputado por sus supuestos desmanes, no de quienes piden justicia. Guillén le puso cara a un momento nuevo, al aire fresco que necesitaba el Betis. Quizás su mayor pecado fue, en muchas situaciones, no haber pasado de eso, limitarse a ser el portavoz y dejar la tarea ejecutiva en manos de Bosch. Predicaron ambos que la figura del presidente iba a tener otro perfil diferente al que se ha estilado en el mundo del fútbol y así quiso cumplirlo Guillén, aunque reconociera posteriormente, junto a todo el consejo, que delegaron en exceso las tareas generales sobre el exadministrador judicial aunque eso no quiere decir que se desentendieran o que llegaran a ser figuras decorativas, ni mucho menos. Hasta aquí su más grueso tropezón pero éste no debe eclipsar un caminar limpio durante estos casi tres años en la presidencia. El bético volvió a estar orgulloso de quien le dirigía: una buena persona, que hablaba claro, que mostraba una imagen positiva, activo, conciliador, sacrificado, exigente… Su decidida apuesta por la responsabilidad en la materia económica y la búsqueda de la transformación del club en una estructura empresarial solvente no han de ser desbaratadas apresuradamente. Hay mucho calado en lo que ha emprendido Guillén y su equipo. Y más allá de todo está la identificación del Betis con alguien tan respetado y bien considerado como ha sido su presidente. Como detalle, tuve la ocasión de acompañar al equipo en el extranjero en todas las pretemporadas de Guillén y en Gales, Alemania o Inglaterra el Betis dejó una excelente sensación gracias a su presidente. Alguien que no merecía salir con el equipo último y con esta fractura social entre el beticismo pero Guillén ha sido tan víctima como culpable de ello. Sufrirá como cualquier otro bético el caminar de este tiempo proceloso, pero respirará tranquilo en el plano personal junto a una familia que ha disfrutado en su momento pero que también ha soportado con abnegación el revés que da el fútbol a quien arriesga adentrándose por sus encantos. Los asientos de palco pasan de ser tronos a sillas eléctricas para quienes no leen con anticipación lo cambiante de la vorágine futbolística. Guillén se marchó, y no lo hizo solo. Se fue también Pablo Gómez Falcón, uno de los arquitectos del nuevo Betis que se puso en marcha en 2010. Gente válida que mostró su valentía, disfrutó en la cresta de la ola que ayudaron a impulsar y han acabado desgastados. Guillén ya es pasado pero se necesitará tiempo para evaluarlo correctamente. Turno para Domínguez Platas.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
RT @AFDLP: ⚽️LA PREVIA ➡️Betis-Alavés: ganar siempre debe ser una obligación https://t.co/HGh5KQUbAT vía @RamonRomanR @AFDLP #Betis - 13 horas ago