Preguntas

Por  19:35 h.

Aún hay muchos asuntos por resolver en la compra de Betis Sport. Demasiadas preguntas por responder, excesivas dudas por solventar, una pila de temas que solucionar porque la credibilidad de este negocio va por barrios y, aunque el número de creyentes va en aumento, el de incrédulos sigue siendo mayoritario, como el paquete de acciones. Y es que el relativo hermetismo que merece un asunto de esta magnitud —no olviden que estamos hablando de un negocio de 70 millones de euros— obliga a guardar en el cajón un puñado de verdades y un saco de razones que el gran público quiere saber desde ayer.

Porque las preguntas se agolpan tanto para el periodista como para el aficionado, socio y/o accionista. ¿De dónde viene el dinero? ¿Quiénes son estos cuatro señores de Betis Sport? ¿Qué quieren hacer con el club? ¿Seguirá Lopera con alguna cuota de mando? Pero, sobre todo, ¿qué será del Betis? Porque no olviden que esa es la respuesta más interesante, el futuro que le espera a esta entidad que pone a prueba diariamente la fidelidad de su hinchada, hastiada de años de mediocridad deportiva, defraudada en sus ilusiones cuando éstas han aflorado mínimamente, necesitada de alegrías en el campo y fuera del mismo, rendida a la incredulidad en los tejemanejes de la zona noble, inquieta ante tanta guerra interna y entristecida por ver cómo un sentimiento, una pasión, algo tan querido no hace más que recetarles dosis de amarga realidad.

Sin embargo parece que hay que tener paciencia, esperar. El bético sabe hacerlo, pero será exigente con la verdad porque no admite más juegos, más embargos de esas trece barras que encierran domingo a domingo su corazón y quiere libertad y alegrías, porque ¿qué es el fútbol sino una manera de acercarse a la felicidad, un juego, un motivo para el regocijo y la ilusión? Las sociedades anónimas han ensombrecido parte de ese mundo de fantasía porque los clubes son, desde hace dieciséis años, propiedades de señores adinerados, de paquetes mayoritarios. Ahora llegan nuevos regentes para el Betis y prometen ilusión. Si son capaces de recuperar aquella que echan de menos los béticos y responder a sus preguntas, bienvenidos sean porque Heliópolis necesita renovarse hasta en los sueños que promete a sus seguidores.

Redacción

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