Manuel Ruiz de Lopera y Luis Oliver se saludan en julio de 2010 tras el traspaso de poderes
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Procesamiento

El auto es un retrato fiel de tantos años de gestión dudosa y deja en mal lugar a quienes aún defienden a Lopera y adláteres
Por  0:19 h.

El auto de procesamiento dictado por Mercedes Alaya, la titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, contra Manuel Ruiz de Lopera y algunos de sus acompañantes en la dudosa historia de su gestión en el Real Betis desde 1993 es un libro abierto que resume una serie de presuntos delitos que han atentado contra la salud de una entidad que hoy sigue sufriendo en sus carnes tan mala conducción. El procesamiento llega con oportunidad puntual. No sólo por las comprensibles dudas que pueden tener los béticos hoy en día comprobando que su equipo ha caído y que su club se desintegra estructuralmente tras vivir la parte feliz de la restitución de la normalidad a través de una anormalidad como es la intervención judicial, sino por el coqueteo de los hoy ya procesados con la opinión pública, a la que han tanteado con un feliz regreso que sólo se presentaba en sus sueños, pesadillas para las mentes menos intoxicadas. Fianzas millonarias, perjuicios económicos altísimos para el club, penas de cárcel... Las solicitudes de Alaya son, ni más ni menos, que el resumen de todo lo que ha ido descubriendo en esta larguísima instrucción que ha dado sus frutos en este auto de procesamiento con el que la Audiencia Provincial tendrá ahora que tomar las determinaciones siguientes. Se ha querido depositar en las medidas cautelares (principalmente en la intervención de la mayoría accionarial) el peso de los errores del presente, pero no cabe duda de que su levantamiento supondría que la gestión del Betis volviera a esas manos presuntamente manchadas que, por salud la salud del Betis, han de permanecer lejos de Heliópolis. Ellos y sus trasuntos, ya sean Manuel Castaño o quien quiera disfrazarse de representante de los mismos. El Betis de hoy, en su gobierno provisional y cogido con alfileres, es el que toca para proteger a la entidad de quienes se adueñaron y, por lo visto, abusaron de él. Quizás el primer término también hay que ponerlo en duda en cuanto a su legalidad, puesto que Alaya pone el acento en su extenso escrito a su vez en la propiedad de las acciones. Ahí está el quid de la cuestión, que se dirime también en otro juzgado, en este caso el Mercantil. ¿Las compró Lopera realmente? Pues según las indagaciones de la instructora hay dudas sensibles sobre una parte relevante, si no el todo. Al Betis, más allá de sus dimes y diretes expuestos al albur de las competiciones deportivas, le falta serenidad en este escenario pero no la habrá hasta que no hable la Justicia de manera definitiva y limpie de una vez por todas a esta entidad de esta mancha provocada por sus anteriores gestores.

 

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
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