Seis de nueve

Por  1:42 h.

Puede interpretarse el tropiezo bético ante el Deportivo como la típica pájara de cada temporada. Como ese partido elegido para el fracaso corto y limitado, con fecha de caducidad inmediata, que se le permite a cada equipo. Seguramente lo sea y el Betis no cambie su relativamente aseada trayectoria, pues por ahora sólo se mantiene un punto por encima de los puestos de descenso. Las lecturas no pueden ser definitivas en un momento así, ni mucho menos. Es tan injusto condenar al equipo por los fallos de este año como elevarlo a puestos europeos por sus aciertos. Existe el término medio y por ahí andará el Betis.
Porque al equipo de Chaparro, más allá del ABC de la ofensiva verdiblanca, le sobra voluntad y le falta esa pizca que distingue a los que merecen estar arriba. Quiere mucho y se motiva este equipo al que se le lesiona la pólvora y se le escapa por la ventana de la indolencia la poca que le quedaba en el campo, como ocurrió con el díscolo Emana. No sobran recursos como para superar tantas adversidades y en esta carrera de fondo ese pecado se paga caro, carísimo.Y todo ello lleva al seis de nueve. Se pedía desde los medios del club un punto más para estos tres partidos y, con los triunfos ante Mallorca y Osasuna parecía todo hecho, pero se quedó a las puertas. No habrá represalias, está claro, pero ahí está el dato. Son sólo números y bendito fue hilar dos triunfos consecutivos para coger aire. Ahora vuelven las discusiones y la relatividad pero todo tiene la misma solución de siempre: ganarle al Numancia.

Redacción

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