Tifo con el que el Villamarín recibió al Betis antes del derbi ante el Sevilla (Foto: R. R.)
Tifo con el que el Villamarín recibió al Betis antes del derbi ante el Sevilla (Foto: R. R.)

Un club normal

En el Betis sobran las promesas obligadas y oportunistas en esta especie de campaña electoral sin fin
Por  10:43 h.

El bético quiere un club normal. Una entidad que le represente y un equipo que, gane o pierda, ofrezca argumentos para pensar que puede vencer más veces que ser superado. Parece simple pero para ello se tienen que dar una serie de circunstancias que, por una cosa o por otra, en el Betis hoy no se producen. Y eso lo sufre el aficionado. Harto de ver cómo en otros lugares sí florece lo que en Heliópolis se marchita a las primeras de cambio. Ocurre que términos como paciencia, estabilidad o serenidad son imprescindibles para el maná llamado crecimiento. Sin embargo, tan manidos están como depreciados en la lista de prioridades verdiblancas. Nada de ello justifica que un grupo de futbolistas bien pagados ponga la cara colorada a los suyos perdiendo una ventaja de 0-1 ante un rival directo en sólo tres minutos. Eso hiere al bético, que se avergüenza de los suyos, que no quiere sufrir más, que ha visto demasiadas veces esa película. En el Betis de hoy confluyen varias carreras a diversos niveles, se están jugando muchos partidos. El de la consolidación de las estructuras del club, que va en un nivel más que aceptable; el de la paz social, que sufre sacudidas con cada paso que se da; y el de la cuestión deportiva, que debería ser la locomotora de los anteriores, y que no acaba de arrancar por errores impropios tanto de elección como de gestión.

Los futbolistas y el técnico han vuelto a hacer examen de conciencia y a señalar el próximo partido como el fundamental para cambiar la tendencia. Mientras, la afición está de uñas. Y en el club se afanan en apagar fuegos con ganas de que entre la pelota, acabar con los procesos judiciales, la cuestión accionarial y convertir de una vez al Betis en un club normal. Para ello sobran las promesas obligadas y oportunistas en esta especie de campaña electoral sin fin. Falta que el Betis se centre en lo que se tiene que centrar. El camino para ello no es fácil pero la autocrítica hace mucho y bueno. Y la concienciación general del objetivo común. En Mestalla, después de ser el ejemplo perfecto de grada inconformista y de años de idas y venidas accionariales, han apretado los dientes para sacar al Valencia adelante en una situación tan complicada como la bética, puesto que comparten zona clasificatoria. Al Betis le queda mucho, o poco, según quién lo mire. Cada jornada es una montaña rusa y así difícilmente puede sobrevivir el corazón del bético.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
@JSevillano83 cómo se te nota... - 4 horas ago