Eduardo Macià y Pepe Mel en un viaje de la pasada temporada (Foto: Jesús Spínola)
Eduardo Macià y Pepe Mel en un viaje de la pasada temporada (Foto: Jesús Spínola)

Unos más que otros

La responsabilidad cae ahora en Mel y Macià, pero ha de ser con diferente grado
Por  0:01 h.

El Betis tiene más puntos que juego. Muecas torcidas cada vez que acaba un partido, resultados que esconden defectos y derrotas que se convierten en dramas. Es así porque se planteó una exigencia que ha de enfocarse hacia lo positivo y que ahora apunta a los arquitectos de este proyecto deportivo. Se hace desde la tranquilidad de la mitad de la tabla, sin aspavientos, ni últimatums. Sino por la consideración general de que con lo que hay todo debe ir mejor y porque el bético merece esa tranquilidad que busca y pareció encontrar viendo de su parte a un cóctel más que interesante en el orden deportivo: Mel, Macià, Rubén Castro, Adán, Joaquín, Van der Vaart, Ceballos… Los focos se han centrado tanto en el entrenador como en el director deportivo. Luces y sombras presentan ambos de manera incuestionable pero no por igual.

Al técnico se le pueden reprochar que aún no haya encontrado un patrón legible de juego (doce alineaciones en otros tantos partidos), los malos inicios con castigos en forma de gol, la baja calidad de los entrenamientos, la deficiente gestión de una plantilla con mejor pinta que lo que ofrece cada domingo, declaraciones inapropiadas… Todo ello ha repercutido en un cierto desgaste hacia una figura otrora elevada a los altares y ahora tan humana que simplemente recibe las críticas que otros mortales han sufrido en su puesto, incluso con mayor respeto.

En el debe del director deportivo está que la mayor parte de los fichajes no ha dado el rendimiento esperado, principalmente Van der Vaart, puesto que llegó como el mascarón de proa antes de la confirmación de Joaquín, y hombres como Digard o Vargas están lejos de su nivel a causa de las lesiones; y la masificación de la plantilla al no tener la habilidad de haber soltado a hombres que no contaban como Kadir y Vadillo, entre otros. Esto también ha hecho que su cotización haya bajado enteros.

Hay para todos pero no en el mismo plano. Los condicionantes para Macià (recién llegado, con un presupuesto limitado para hacer una plantilla a su gusto, con salarios altos heredados) son mayores que los que tiene Mel, respetado por la afición, con el viento a favor del ascenso y del mantenimiento de la columna vertebral que le respondió el año pasado y con un conocimiento mayor de la casa. La planificación ya dijeron ambos que fue cosa de dos pero ponerse el chándal es competencia de Mel. Hasta enero no habrá, si es que llegan, novedades. Mientras, el foco está en el entrenador, que es quien hace y deshace alineaciones, quien se lleva los elogios tras Gijón y Vallecas y los palos por las cuatro derrotas consecutivas en casa. Como cualquier otro técnico porque aquí nadie es intocable. Las cosas de la exigencia.

Mateo González

Mateo González

Jefe de Sección de Deportes en ABC de Sevilla
Mateo González

@Matglez

Periodista / Journalist. Jefe de Deportes de @abcdesevilla, @AFDLP y @Orgullo_Nervion RT no significa estar de acuerdo
@TereCarretero Gracias!!! - 47 mins ago