Valiente

Por  20:22 h.

Ha costado trabajo, pero parece que se vuelve a hablar sólo de fútbol en el Betis. En el fondo, esto es lo que cuenta en un espectáculo que no deja de ser un deporte a pesar de los pesares. Es mejor hablar del 4-2-3-1 que de las acciones o las impugnaciones, aunque una cosa no quitará a la otra, evidentemente, ya que el correcto funcionamiento de la institución lo requiere. Bueno, para no irnos por las ramas, mejor destaquemos la personalidad del equipo de Chaparro. Vaya que si la tiene, para bien y para mal. Es un equipo alegre, vistoso, que gusta, que le da valor a la entrada pagada, que provoca un buen rato de fútbol pero que tiene el resultado como una opción, no como una obligación. Se gusta el Betis con su fútbol, pero también sufre. Para los teóricos, hay demasiados desajustes; para los románticos, es una bendición. Nadie podrá acusar de especulador al Betis, pero tampoco de inteligente. La valentía tiene esas cosas, aunque no está presente en todas las decisiones. Aurelio se va de excursión fuera de sus posiciones y al final es señalado como responsable, pero el entrenador dice que no parará a sus hombres. Quizás falta sensatez y sobra arrojo, pero no se sabe qué es lo que conviene más en la balanza. El equipo sigue provocando sufrimientos, pero al menos ahora da ratos de disfrute. Mejor eso que soñar con quimeras salvadoras en los últimos minutos de las últimas jornadas, porque ahora mismo no parece que la cosa vaya por esos derroteros.

El Betis es de los equipos, tras Barcelona y Real Madrid, que más llega al área rival; Emana es el que más tira a puerta de toda la Liga; Capi de los que más centra al área; Casto, de los que más para… Las estadísticas también hablan bien de este equipo, aunque esté noveno. Su propuesta es bonita y las televisiones al fin lo tienen como una referencia, pero esto también consiste en amarrar los puntos y no lamentar lo que se tuvo durante un rato. También en mantener la tensión de una plantilla cuyos suplentes no saben muy bien cuál es su papel porque casi nunca se cuenta con ellos. Quizás todo sean mensajes al que manda para que reaccione en enero, pero tampoco va a revolucionar un plantel en un mercado tan complicado. Lo que tiene hoy Chaparro es lo que va a llevar a este Betis a alcanzar o no sus objetivos. Ahí también tiene que ser valiente el técnico, porque su filosofía le conduce a ello. El futuro dirá si este equipo continuará andando en el camino de la ilusión o se quedará en el de la frustración sin mayores dramas, aunque la existencia de la primera posibilidad puede inducir a la mediocridad. Sin embargo, hay que utilizar la memoria y pensar que, por suerte, el Betis de hoy no tiene nada que ver con su pasado cercano.

Redacción

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