Los jugadores del Betis celebran el gol marcado por Sanabria en el Bernabéu
Los jugadores del Betis celebran el gol marcado por Sanabria en el Bernabéu

Betis-Madrid: sólo hay sitio para una sonrisa

Está por ver que juegue Ceballos; no parece que a Zidane le venga bien sustituir a un alemán cuadriculado con un utrerano hiperquinético
Por  18:55 h.

Llega el Real Madrid. No está claro cuál, si el que se arrastra en LaLiga o el que se envalentona en Europa, el que aflora los pucheros por los arbitrajes nacionales o el que se vale de los árbitros foráneos para sortear todos los obstáculos, el que aburre a Cristiano o se divierte con Ronaldo. Si él llega, el Betis está. Y tampoco se sabe en verdiblanco cuál será, si el que toca a zafarrancho desde el minuto uno con defensa de cuatro o el que le pone burladero de cinco a Adán, el que encaja goles desde vestuarios o el que los marca con bulimia, el que aviva la esperanza de los suyos en un futuro mejor o el que los deprime con su presente. Ambos llegan sonrientes, eso sí, tras los buenos resultados de la última semana y a los béticos aún les dura la sonrisa de aquel 21 de septiembre pasado. No está Sanabria, pero sí el recuerdo de su gol en el Bernabéu. Está sobrado de alicientes el partido que cierra la jornada de LaLiga mañana domingo. Desde el rival, hasta el día de disputa, tan harto como está el beticismo del purgante de los lunes, pasando por la presencia de Dani Ceballos. La baja de Kroos hace que algunos, con cariño o afilando los silbidos, lo vean en el césped. Es mucho ver, porque Zidane le está dando más afecto que camisetas de titular y no parece que para reemplazar a un alemán cuadriculado le venga bien un utrerano
hiperquinético.

Setién avisa de que su equipo no sabe defender (tampoco es necesario que lo jure), lo que equivale a buscarle las cosquillas al Real Madrid desde el inicio. Hay quien piensa que el equipo carece de físico para sostener la presión alta mucho tiempo, pero convendría que los jugadores se lo creyeran, porque la alternativa, robar el balón en las inmediaciones del  área propia y lanzar desde allí el contragolpe, no es una opción: cansa casi igual y pone de los nervios a Adán.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla