Castro, presidente del Sevilla FC, y Haro, su homólogo en el Betis (FOTO: JUAN FLORES)
Castro, presidente del Sevilla FC, y Haro, su homólogo en el Betis (FOTO: JUAN FLORES)

Castro, sin argumentos; Haro, con la razón

Si el césped del Wanda está mal veinticuatro horas después de la final de Copa, los perjudicados serán los béticos y los atléticos, no los sevillistas
Por  20:39 h.

No está el mundo para ser muy locuaz ni para manifestarse a golpe de impulsos. O eres muy hábil con el verbo o raro será que en alguna manifestación tuya no haya quien crea descubrir un matiz machista, una reivindicación feminista, un comportamiento homófobo, una conducta facha, una actitud ácrata, un contubernio capitalista o un exceso okupa. Como eso, okupa de intereses ajenos, ha quedado Pepe Castro tras la polémica desatada por los efectos colaterales de la disputa de la final de la Copa del Rey el 21 de abril.

El presidente sevillista hizo lo que tenía que hacer en la Federación. No sólo negándose al cambio de fecha de la final y apoyando su celebración en el Wanda, sino maniobrando también para que se aplazase al 9 de mayo, en vísperas del derbi, el Atlético-Betis de la jornada 34. El argumento era endeble, porque apelaba a una deportividad (la de la igualdad en las condiciones competitivas) de la que no se tiene noticia en España desde el siglo XIX, pero estaba en sus funciones intentar que colara. El error de Castro, zancadilleado por la mala memoria, fue sacar el tema de la sede federativa, de vestuarios. Saltó al campo con él y terminó por dejarle el balón botando en el área chica a Ángel Haro.

El presidente bético pudo rematar con saña y sin embargo optó por desviar con fuerza la pelota, sabedor de que en contacto con las redes sociales y los medios se dispararían los decibelios. Tenía razón Haro en reprocharle a su homólogo el haberse metido donde no debía, porque si el césped está mal veinticuatro horas después de disputada la final, los perjudicados serán los jugadores béticos y atléticos, no los sevillistas; también, en negarse a desaprovechar el desgaste que tendrá el Sevilla antes del derbi, ¡ahí es nada el regalo, como para no disfrutarlo!, y fue inteligente al referirse sólo de pasada al asunto de la seguridad, planteado de manera sensata por Castro. Tener juntos un puñado de horas, como es presumible que ocurrirá, a los cafres del Atlético, Sevilla, Barcelona y Betis, no proporciona tranquilidad alguna a la mayoría pacífica que acudirá a los partidos. Mayoría y mayorío, por supuesto, que ya las-los-les veo venir.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla