Adán, durante el Real Madrid-Betis
Adán, durante el Real Madrid-Betis

De chantajes, incumplimientos, dolores y manzanas

Para enjuiciar la decisión de Adán habría que saber más allá de toda duda si es verdad que se ofreció a seguir jugando a cambio de la renovación
Por  11:08 h.

Antonio Adán convalece de su operación de pubis. Hoy, frente el Éibar, entre palos estará Dani Giménez; o Pedro, el chaval del filial, que tampoco es cuestión de hacerle el trabajo a Quique Setién. Lo más tranquilizador para ellos es que en caso de error en un gol, producto de los nervios o de la inactividad o de la inexperiencia, quien lo encajará será el portero madrileño, demonizado como está ya por un sector del club. Y no es descartable que ese descenso al infierno desde el paraíso de Adán, esta vez, dicen, por no tener manzana que morder, sea culpa sólo y exclusivamente del jugador. Para confirmarlo, habría que saber más allá de toda duda si es verdad que se ofreció a seguir jugando a cambio de la renovación. Es esa incógnita, la de si hubo «chantaje», la trascendente de resolver para enjuiciar la decisión tomada por el guardameta. Si es cierto que lo hubo, su profesionalidad quedaría en entredicho y las razones esgrimidas para ser operado serían basura. Si no es así, que el club sostenga la ausencia de perjuicio para su salud el seguir jugando hasta final de temporada resulta abusivo: carece de legitimidad pedirle a una persona que trabaje aguantando un dolor insoportable y no mitigado ya por los analgésicos, como afirmaba padecer Adán. Habrá quien dude también de ese dolor, pero entonces tendríamos que empezar a debatir en tertulianés, aprovechando las facilidades que hay hoy día para sacarse un máster en patología del pubis.

No le debió resultar grato a Lorenzo Serra Ferrer apelar a la profesionalidad y al cariño al Real Betis, no al Consejo, de Adán para que no visitase el quirófano de inmediato, dado lo mucho que se juega el equipo en este tramo final de la Liga. Venía el director deportivo de negarle una vez más la revisión de su contrato, tal como él asegura que se le prometió hace ahora dos años, y de no desmentir haber fichado a Pau López para la próxima temporada. El guardameta bético, que tiene contrato sólo hasta junio de 2019, se veía fuera del club y a la hora de decidir, incumplimientos, dolores y rencores apartes, debió de pensar en sí mismo y en su futuro profesional lejos de la Palmera. Y sanseacabó.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla