Cinco jornadas por delante para no mirar las cinco de atrás

Por  2:32 h.

Las cinco primeros partidos de Liga han arrojado al Betis al sótano de la clasificación. No se ha cerrado la puerta tras él y por eso, como pudo verse ayer en Madrid, es penumbra y no oscuridad lo que le rodea. Le ayuda el que hace bien poco que salió el sol de la Liga, pero también que de la mano de Héctor Cúper el equipo crece. Lento, pero crece. Mejor no tallarlo aún. Habrá que hacerlo dentro de otras cinco jornadas, pues en ese trayecto no se otea rival de fuste. Ahí se acabará la bonanza, pues en la undécima le espera en la empalizada del Camp Nou un gallo llamado Messi. Entonces si que habrá que echar mano del metro para comprobar si la criatura ha echado cuerpo o hay que resignarse a seguirle comprando talla de niño.

Si el partido del Bernabéu fuera el patrón para calibrar las posibilidades del equipo habría que ser optimista, pero este Betis lleva demasiado tiempo haciendo guiños equívocos. Tan equívocos que hasta su entrenador hubo de admitir días atrás que lo que creía consolidado en pretemporada aparece ahora sin fraguar. Y sin cimientos, a lo más que se puede aspirar es a construir una chabola, lo que en términos futbolísticos es mentar ruina porque asegura mal y penoso cobijo de otoño a primavera.

Una cosa, de cualquier forma, esta clara. La situación la ha de salvar el grupo porque no sobra el talento ni la eficacia en la plantilla, virtudes que ayudan a esconder muchos defectos -el Real Madrid es un ejemplo palmario- a los conjuntos sin solidez colectiva. El “cabezón”, como llama Timoteo Griguol a su discípulo, sigue mandando a la afición un mensaje optimista. Esperemos que sea algo más que intuición lo que sustente su certeza. Porque hasta ahora, no nos engañemos, para el resto todo son dudas.

Redacción

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