Día B con dinero A

Por  0:55 h.

El tiempo transcurre lento en estos inicios de temporada para un Betis del que se espera mucho más con el corazón que con la cabeza, tan cuadriculada ella con puntos, números de partidos jugados, porcentajes y toda esa suerte estadística que cuando el viento sopla a favor es como pétalo nevando las cabezas y cuando lo hace en contra parece como navajas hincadas en la ilusión. Tiene buenas sensaciones este equipo, pero no remata las faenas, y se ha cargado de personales en el inicio de temporada, tanto que la gente sólo le aguantará que cometa una más, en Villarreal. Y si se la ahorra, mejor, .

Con sólo dos puntos de quince, en otras campañas Heliópolis estaría en llamas. Esta campaña, no, y reconozco que no sé si es enteramente porque la esperanza echó raíces de verdad en la tierra prometida del beticismo o porque el continuo goteo de supuestas noticias sobre la venta de las acciones del máximo accionista ayudó a sofocar los focos que fuego iban surgiendo semanas atrás. Ya barrunté tal cosa cuando Lopera comunicó la fecha en la que se haría la transmisión de acciones, el 4 de octubre. Miré el calendario y observé que ese día del Desembarco de Normandía cordobés en las playas verdiblancas coincidía con la visita a Villarreal y el fín de una primera remesa de partidos con altísima exigencia. Si la cosa marchaba bien, sólo había que dar un paso atrás para deshacer el “acuerdo” y disfrutar de los buenos tiempos; si iba mal, o se hacía un paripé con papeles mojados o se alargaba la cosa con cualquier pretexto.

La cosa va mal, pero pinta bien, y este escenario no sé si estaba previsto cuando se fijó el Día B para que el grupo B pusiera sobre la mesa dinero A y M se convirtiera en una línea tangencial que se extendiera hasta el infinito. Porque esto, de alguna u otra manera, no dude de que será eterno.

Redacción

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