De retiro espiritual en Jerez

Por  10:24 h.

Concentrarse para concentrarse. ¡Viva la redundancia! El Betis se nos ha ido a Montescastillo, su retiro espiritual, para aislarse de todo y de todos, y preparar su cuerpo, junto al qué verde era mi valle del campo de golf jerezano, para la dura batalla que deberá afrontar. Primero, contra unos rivales que tendrán en el destierro verdiblanco de La Cartuja un arma más con la que buscarle las costillas a los de Fernández, y segundo, contra sí mismo, que el enemigo esta temporada no sólo habita fuera.El jugador de fútbol no es proclive a las concentraciones y menos si se producen durante la temporada, cuando entre viajes, reclusiones de vísperas y partidos andan escasos de intimidad con los suyos. De hecho, retiros como los que hoy inicia la plantilla bética se producen siempre cuando las cosas andan torcidas y se busca un punto único, en lugar de muchos individuales, donde fijar la pica y, con el esfuerzo de todos, enderezarla.Luis Fernández aprovechará para ahondar en los conceptos básicos y para hacer aflorar en el grupo los conceptos complejos. O sea, que el equipo siga defendiendo bien el huerto propio pero que deje de defender altruistamente el ajeno, que es a la postre lo que hace cuando con tanta timidez y falta de efectividad encara los portales rivales. No sé si eso se consigue en unos días cuando ya se han tenido muchos para lograrlo, pero en cualquier caso hay que intentarlo, porque quien fracasa no es el que no consigue los objetivos sino el que los da por perdidos sin luchar por ellos.El sábado, de nuevo en un destierro, en este caso local y cartujano, el Betis recibirá al Villarreal. Están los castellonenses en el rellano de la escalera y la Liga se pregunta si suben o bajan, tal es la cara de desconcierto con que este año deambula por la competición. Más o menos la misma de un Betis que en Jerez debe aprender, al menos, que que lo esperan en los pisos superiores y no en la garita del portero.

Redacción

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