Del rosa al verde

Por  23:21 h.

No siempre se es lo que parece. Puede uno vestirse de bandolero y ser un pedazo de pan, y puede otro disfrazarse de bollo de Alcalá y estar buscado por la Interpol. Sin embargo, el sábado, el Sevilla se vistió de rosa y fue una versión rosa, no roja, de sí mismo, sin contradicciones ni equívocos posibles, como si color y actitud formaran un único producto de marketing y de juego que en este caso no arrojó beneficio alguno.

Dijo Juande que su equipo jugó bien. Esperemos que la pérdida de gusto del manchego sea consecuencia de un catarro pasajero, porque lo tenía exquisito. Otra vez surgirá la oportunidad de puntuar. Acaso cuando el Camp Nou sea la rodaja de crocanti en que lo va a convertir Norman Foster. Más que a Gaudí evoca a Camy. Sin la Pataky.

Del rosa al verde, éste cada jornada que pasa con tonalidad más oscura. Hasta los fantasmas que ve Cúper entre semana se pasean ya libres los domingos por el césped heliopolitano. El Betis sobrevivió al Valencia la primera parte, pero los milagros no admiten duplicados y sucumbió en la segunda. Marcó Joaquín, que pidió perdón por hacerlo. El portuense firmó un primer periodo primoroso. Y le aplaudieron. Curiosa paradoja: palmas para el que se marcha y te hace la puñeta y gritos de «vete ya» para Ruiz de Lopera, el que se queda y pone la pasta. Claro que vaya lo malísimamente que se la gasta.

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Redacción

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