El entrenador del Betis, Quique Setién (Foto: EFE)
El entrenador del Betis, Quique Setién (Foto: EFE)

Depender de sí mismo, en el césped y en los despachos

La frase de Setién tras el triunfo en Getafe la pueden hacer suyas también Lorenzo Serra Ferrer, Ángel Haro y hasta los aficionados verdiblancos
Por  9:47 h.

Educadores y psicólogos coinciden en que resolverle problemas a los más jóvenes, en lugar de proveerles de las herramientas para que lo hagan ellos mismos, es una mala inversión de futuro. Se trata de hacerlos madurar, de que sepan desbrozar en solitario su camino en la vida, de evitarles dependencias de terceros, de hacerles confiar más en los méritos propios que en los deméritos ajenos para conseguir los objetivos. La victoria en Getafe dejó a este nuevo Betis en puestos europeos y en la algarabía que provocó el gol de Sergio León surgió la frase definitiva, pronunciada por un Quique Setién al que lisonjean en las maduras los que le criticaban en las duras: “Ahora dependemos de nosotros mismos”.

La enfatizaba el santanderino recordando la clasificación, pero la podría enarbolar también Lorenzo Serra por lo que respecta a la dirección deportiva y Ángel Haro en lo que toca a la presidencia y hasta el aficionado, tras muchos años de mirar de reojo proyecciones forasteras. Depender de sí mismo no excluye los errores, claro está, pero sí evita asumir por imperativos legales, económicos, sociales o deportivos las equivocaciones de otros.

Solucionada la fragilidad defensiva y con un calendario interesante, el plantel tiene muy de cara defender su actual posición en la tabla y conseguir que lo que todo el mundo creía una temporada de transición se convierta no sólo en de afirmación sino también catapultadora. Europa espera, pero para poderla afrontar Serra no tendría las limitaciones económicas del verano pasado y suya sería la decisión de si se vende para mejorar la calidad media de la plantilla o se confía en aumentarla sin necesidad de desprenderse de lo valioso o si basta con una solución intermedia, que permita asumir el concurso en tres competiciones con sólo un par de fichajes de altura.
Dependerá también de sí mismo el consejo de administración para planificar el futuro del club sin la inestabilidad accionarial ni la división social de antes y los aficionados podrán despreocuparse de “los otros”, no necesariamente muertos, como en la película de Aménabar, pero sí distrayendo la atención. Nada mejor que escribir uno su destino.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla