El silencio de(l) Ángel

Por  22:36 h.

Era uno de los barones del Betis, pero está claro que la aristocracia no casa bien con los bustos en los palcos; alguno lo confundimos como delfín del “número uno”, pero no corren buenos tiempos para los delfines, más perseguidos que nunca pese a las sonrisas de los descendientes de “Clipper”; alguien creyó ver en él un futuro buen presidente del Real Betis, mas el futuro no existe en el fútbol y menos donde todo es pretérito, bastante imperfecto por cierto.

Y créanme que echo de menos al barón, al delfín y al futuro, que añoro la palabra firme pero sosegada de ese Ángel Martín que tenía como mejor virtud la sensatez y como mejor aval un corazón bético al que las treces barras no le cabián en el pecho. Antes de la llegada de José León era una referencia obligada para los medios y lo que decía, cuando lo decía, porque era hombre que sabía administrar los silencios, se daba por cierto. No como ahora, en que se aísla las palabras en la sala de cuarentenas hasta que, confirmadas o negadas, generalmente pasada la medianoche, se las deja marchar o se arrojan al incinerador.

No sé si con los elogios le estoy haciendo un flaco favor, aunque creo que no. Ángel Martín no creo que tenga más apetencias que servir al Betis, y para eso le sobra el trabajo callado de despacho y el silencio. Buen burladero se ha buscado para no tenerle que hacer faena a lo que ha salido por toriles en los últimos días. Una prueba más de que aristócrata o plebeyo, delfín o tiburón, pasado o futuro, este tipo es de lo más inteligente que ha tenido el Betis contemporáneo.

Redacción

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