Fabián se besa el escudo de su camiseta del Betis tras marcar el 0-1 en el Sánchez-Pizjuán (Foto: AFP)
Fabián se besa el escudo de su camiseta del Betis tras marcar el 0-1 en el Sánchez-Pizjuán (Foto: AFP)

Fabián, manquepierda el grosor de la cartera

El palaciego es el hombre de moda en el fútbol español y no le faltan pretendientes en Europa, pero él dice querer seguir al final de la Palmera
Por  9:32 h.
Fabián Ruiz Peña lo tiene todo. Y cuando digo todo, es todo. En el césped, cara alta, zancada larga, envergadura grande, salto potente, regate elegante, pase preciso y disparo ajustado y duro. Más allá de la hierba, juventud a espuertas, experiencia en la penuria, hambre de éxito, ambición deportiva, necesidad económica y una cláusula de 15 millones de euros que es hoy chatarra en el bolsillo de los directores deportivos de los clubs importantes cuando salen de ronda. El palaciego se ha convertido en el hombre de moda en el fútbol español y no le faltan pretendientes en toda Europa, a tenor del seguimiento que le están haciendo las Ligas más poderosas. Buena cosa para él, no tanto para un Betis harto ya de crear estrellas para que emigren a otras galaxias.
El mantenimiento de las cláusulas de rescisión, creadas en su día a mayor beneficio de Real Madrid y Barcelona, están empobrecimiento al fútbol español de forma intolerable. Mientras en toda Europa el surgimiento de jóvenes cracks suponen una lanzadera económica para los clubes modestos, que ingresan cantidades supermillonarias por sus traspasos, en España las entidades se resignan a ser miserables potreros de los poderosos. Eso en los casos afortunados en que los futbolistas emergentes permanecen en sus clubs cumplidos los 18 años, pues desde edad infantil y cadete suelen ver esquilmados sus caladeros.
Las noticias que llegaban ayer de los despachos del Villamarín hablaban de un acercamiento notable entre el club y el jugador. Aumentarle la soldada hasta la primera línea salarial del plantel y no cerrarle las puertas en caso de oferta irrechazable, se adivinaba como la fórmula ideal para que un bético como él, al que tantas cosas le unen al escudo, aceptara crecer al final de la Palmera y no en terrenos extraños y quién sabe si inhóspitos. Como Dani Ceballos, objeto de culto en verdiblanco, ni monaguillo en el Real Madrid. Mantenerse en el Betis manquepierda un poco de grosor la cartera es coherente con quien, como el palaciego, afirma que su ilusión es seguir en Heliópolis. Otros lo dijeron de ojana; Fabián, parece, latiéndole las trece barras.
Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla