Joaquín
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Joaquín y Guardado, mejor por separado que juntos

Con ambos de titulares, el equipo pierde solidez defensiva y aunque el poderío ofensivo es mayor, el valor de los goles decrece de manera muy notable
Por  9:41 h.

Quique Setién es un jándalo -vándalo, me propone el corrector con ganas de guasa-. Llámase así al cántabro emigrado a Sevilla que cuando retorna a su tierra, bien de vacaciones, bien para quedarse, ha cambiado su acento por uno más gutural, propio, dicen, del andaluz. No hace falta que se vista de corto, con sombrero de ala ancha y ademanes flamencos, como los representaba de manera burlesca José María Pereda, talibán montañés de las letras. Ni Setién cecea ni ha cambiado de carácter, como tampoco ahora, envuelto en el incienso del éxito, se considera más conservador que valiente, por aquello de haber conseguido un equilibrio en el a favor y en contra de los goles o en las opiniones de los aficionados.

Decía días atrás el jándalo verdiblanco que ni se consideraba menos osado por añadir un central más a la alineación ni atribuía el mejor rendimiento del equipo en los últimos partidos a una causa única. “A lo mejor es que no teníamos los jugadores adecuados o los momentos de los jugadores no estaban en su mejor estado de forma”, afirmaba.

Añadamos algo más: lo mismo Joaquín y Guardado, destacadísimos cuando han jugado, no deben actuar juntos. No por incompatibilidad técnica, sino porque con ambos de titulares el equipo pierde solidez defensiva y no le compensa el aumento del poderío atacante, pues el valor de los goles decrece de manera muy notable.
No es gratuita la afirmación. En los 17 partidos que han jugado juntos (6 ganados, 3 igualados, 1.2 puntos por encuentro) se convirtieron 34 goles y se encajaron 39. Cada tanto marcado representó 0.6 puntos. En los 9 enfrentamientos en que sólo jugó uno de ellos (5 ganados), la media fue de 1.66 puntos por partido y el valor del gol 1.3, más del doble que alineados ambos de salida. Y cuando no jugó ninguno de los dos desde el inicio, tres partidos (2 victorias, 1 empate), la media de puntos por choque fue de 2.3 y el valor de cada gol 1.75.

Así que lo mismo junto a Bartra, los canteranos carrileros, el aporte en defensa y ataque de Loren y la asimilación de conceptos, nuestro jándalo ya tiene una razón más para explicarse el porqué de la fortaleza actual de su equipo.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla