La cuenta de Lopera ya va por 24

Por  21:35 h.

Igual que los vecinos del barrio trazaban en las paredes una línea roja en el punto más alto adonde llegó la riada, Manuel Ruiz de Lopera sintió ayer la tentación de elevar la mano para señalar hasta donde llegan veinticuatro millones de euros puestos uno encima de otro, que son lo que él dice que lleva gastados este año en reforzar el Betis. Demos por buena la cifra, aunque el de Jabugo suela meter en las cantidades que vocea hasta el tícket del peaje de Las Cabezas que le facturan las figuras del equipo cuando van a debutar con picadores en el Bajo Guía.

Démoslo por cierto, admitamos que es un pastón (por ahora la mitad del superpastón que cogió por Oliveira y Joaquín, sin los intereses generados por el Ibex-35 o la bolsa de Tokio, cuyo cierre le ha evitado tantas veces ponerse al teléfono) y reconozcamos que esta vez sí ha vuelto rascarse el bolsillo buscando el reverdecer del verde.

-A ver, amigo, no demore usted el “pero”

Aquí no va a haber “pero” alguno, sino espera. Porque lo que cuenta no es cuánto se gasta uno en el mundo del fútbol, sino cómo se lo gasta. Por ejemplo, Florentino Pérez hubiera necesitado fichar al chino Bao Xishun, que es el hombre más alto del mundo, para que le señalase hasta dónde llegó la inundación de millones en el que ahogó a su Real Madrid; o Miguel Ángel Gil, el dueño del Atlético por más que se esconda tras un cerezo, que todos los años gasta el triple que los demás para terminar fracasando por quintuplicado. Así que aquí lo que vamos a esperar es a ver cuánto renta la inversión, si es de las que revalorizan económica y deportivamente a la sociedad o si, como en otros casos recientes, termina siendo un lastre.

Al final, Cúper va a conseguir lo mismo que Marcelino pero sin poner ultimatums. El argentino primero se aseguró el contrato y luego “ahondó” en las necesidades tras las “exhibiciones” de los suyos en Sanlúcar y Ceuta. Y Lopera sabe que aún le queda subir la mano un par de cuartas más para, al fin, exclamar: “¡Hasta aquí llegó el gasto en 2007!”. Desde 1998, año de la llegada de Denilson, no se recordaba una crecida igual.

Redacción

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