Para la “silencioteca” sevillana

Por  1:00 h.

Hubo ayer en Heliópolis un silencio tan hondo, tan sentido, que merece un sitio en la “silencioteca” sevillana, aquella que se nutre de los mutis en el coso de la Maestranza, en la plaza de San Lorenzo cuando aparece el Señor de Sevilla, en la alameda que nos cita con el Cristo de las Mieles, en el fallo del ídolo ante el gol. Lo llevó al final de la Palmera el inmenso dolor por Antonio Puerta, por el rival sevillista, otrora enemigo en el campo y hoy, para siempre, en el corazón de todos los aficionados béticos, como hemos podido comprobar con desbordada emoción la pasada semana.

No se me olvidará el semblante descompuesto de Manuel Ruiz de Lopera el día en que, dando un ejemplo de hombría y ciudadanía, encabezó la representación bética en el duelo sevillista en el Sánchez-Pizjuán. Ni los ataques de la oposición ni la peor derrota de sus muchos años de mandato pudieron tatuar en su rostro la misma tristeza que, en lucha feroz por no transformarse en lágrimas,le embargó en esos momentos. Y esos mismos semblantes se vieron repetidos ayer por decenas, por centenas, en las gradas del estadio bético, en una hermosa manifestación de solidaridad y de respeto que, ojalá, se perpetúe para siempre entre nuestros aficionados

Hubo luego fútbol, goles, polémica, pero uno se queda con el orgullo de haberse sentido más que nunca sevillano, provinciano altivo en la aldea global. Sombrerazo al Betis, a su consejo de administración, a sus técnicos, a sus jugadores y a una afición sencillamente ejemplar.

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Redacción

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