Puntos que valen más que todas las acciones de Lopera

Por  0:14 h.

El Osasuna, como rival, sirve igual para las grandezas que para las miserias, para disputar una final de Copa que para buscar frente a él la salvación, aunque esta no sea eterna. Los navarros le hicieron un feo hace dos semanas a la Real Sociedad para disgusto del Reyno de Navarra batasuno, que quería que los rojillos le dieran los tres puntos por la cara a los de Lotina. Pero hoy, Betis, pese a no jugarse nada, esos tipos van a morder, porque tienen que justificar con una victoria en Sevilla la derrota que no quisieron pactar en Pamplona.Y le llega el partido al Betis en otra de esas semanas chungas en las que no se habló de fútbol. Se supo en ella que Lopera está dispuesto a vender cada acción suya a doscientas sesenta mil de las antiguas pesetas pesetas y a comprarlas, generoso que se es por Jabugo, a diez mil; se supo también que pese al alucine de la afición nadie en el Betis ha visto volar burros, pero sí jamones y quesos en número de trescientos, con los que los voluntarios del Centenario tenían que desfilar el Día de la Victoria (o mejor dicho, del Empate); igualmente se constató que las otrora peñas domesticadas se ven superadas ahora por las levantiscas y que ya no son sólo los “Béticos por el Villamarín” quienes claman en el desierto, sino que voces nuevas y fuertes amenazan con convertir la cosa en un vergel donde crezcan altas y fuertes las protestas; una semana, en fin, en que Luis Fernández se nos volvió cuerdo, lo que es de esperar que dure hasta confeccionar la alineación que se enfrente al Osasuna.La afición bética tiene hoy una cita consigo misma y con su escudo. Por muy grande que sea su indignación con quien es incapaz de acompañar al equipo en en estos momentos en que se juega la vida, por mucho que desee un cambio no solo de timonel sino de toda la marinería, por mucho que sea su hartazgo, las trece barras la necesitan. Y a su llamada, ningún bético puede hacer oídos sordos.

Redacción

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