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Rubén, de supuesto problema a solucionador

La vuelta del canario a Setién y a Serra: uno tendrá en él al sustituto de Sanabria y el otro empleará el dinero del ariete en necesidades varias
Por  15:26 h.

Nunca entendí muy bien por qué se fue/lo mandaron a la China mandarina, pero sí sé que ha vuelto en el momento justo al Real Betis. Rubén Castro tuvo la acogida que se merecía de sus compañeros de vestuario y menos bulliciosa por parte de un club que, en su deseo de darle normalidad a su regreso, emuló con su silencio el “decíamos ayer” de Fray Luis de León, que queda más sobrio y culto. Algunos, a tenor de sus comentarios en las redes sociales, habrían deseado algo de pirotecnia, pero tampoco hubiera quedado bien usar fuegos artificiales con unos y petardos con otros, que en asuntos de pólvora también hay clases.

La llegada de Rubén, a dos goles de ser el máximo goleador de la historia del club en Primera, le soluciona a Quique Setién un grave problema. Cuando al santanderino le preguntaron por la vuelta del canario dijo que este se tendría que ganar el puesto, algo lógico, pero que hubo quien lo interpretó no como un signo de respeto al resto de sus compañeros sino como una irrespetuosa apostilla a los méritos contraídos por el delantero. Lesionado Sanabria, Rubén no sólo es el recambio natural sino el más acreditado, por lo que al menos el lugar en el banquillo lo tiene asegurado como alternativa a Sergio León.

No sólo Setién se ve beneficiado con su vuelta. También Serra Ferrer, que de tener que gastarse el dinero en un delantero para suplir al paraguayo, podrá dedicarlo a un central o a ese exterior que rompa por las bandas, a la vista de que la recuperación de Joel Campbell es una incógnita más fácil de despejarse en el Samara Arena (lugar en el que Costa Rica debutará en el Mundial de Rusia) que en Mendizorroza, donde jugará el Betis en marzo. Ahora habrá que esperar al rendimiento del grupo antes de ponderar la productividad de Rubén. Nadie como el delantero más avanzado sufre los problemas de creación del equipo, porque sin que te llegue el balón no se marcan goles ni en las ensoñaciones provocadas por el éxtasis. Ese estado que tantas veces se vivió en la gradas del Villamarín celebrando los goles del canario, quien en este 2018 pasará para al Salón de la Fama verdiblanco como el mayor goleador en Primera de su historia.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes en ABC de Sevilla